Londres.– El gobierno laborista británico respiró este viernes con alivio y esperanza. La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, expresó su satisfacción por el alto el fuego de diez días alcanzado entre Israel y el Líbano, y subrayó que esta pausa en las hostilidades debe abrir el camino hacia una paz duradera. "Instamos a todas las partes a aprovechar esta oportunidad. Tanto Israel como Hezbolá deben respetar el alto el fuego", señaló Cooper en un comunicado.
La declaración de la jefa de la diplomacia británica llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el jueves un cese de hostilidades, tras el primer encuentro directo en décadas entre representantes de ambos países en Washington. La tregua de diez días, que entró en vigor la noche del jueves, ha sido recibida con cautela pero también con un rayo de esperanza en una región devastada por más de seis semanas de guerra.
"El pueblo libanés no deseaba este conflicto"
Cooper no ocultó la magnitud de la tragedia. "Durante las últimas seis semanas, el pueblo libanés se ha visto arrastrado a un conflicto que no deseaba", afirmó. Las cifras son escalofriantes: al menos 2.196 muertos, 7.185 heridos y más de un millón de desplazados, según las autoridades libanesas. La ofensiva aérea israelí, combinada con una operación terrestre para tomar toda la franja fronteriza, ha causado una "terrible destrucción y numerosos civiles muertos, incluidos niños", agregó la ministra.
"Este alto el fuego ofrece una esperanza muy necesaria a la población civil de ambos países: la posibilidad de regresar a sus hogares y que quienes más han sufrido en esta guerra puedan comenzar a reconstruir sus vidas", subrayó Cooper. La titular del Foreign Office insistió en que Hezbolá debe cesar sus ataques indiscriminados contra territorio israelí, mientras que Israel debe poner fin a sus operaciones y respetar la soberanía libanesa.
El papel de Trump y la mediación de Washington
La tregua es el resultado de una intensa presión diplomática de Estados Unidos. Trump, que ha hecho de la mediación en Oriente Medio una de sus prioridades, logró sentar a las partes en la misma mesa. Sin embargo, la pausa es solo de diez días, y las posiciones siguen siendo distantes: Israel exige el desarme de Hezbolá, mientras que Líbano reclama el fin de las incursiones israelíes y la devolución de territorios ocupados.
El gobierno británico, que ha mantenido una postura crítica con la guerra, ve en este alto el fuego una ventana de oportunidad. "Ahora es el momento de consolidar esta pausa y trabajar por una solución política duradera", señalaron fuentes diplomáticas. Reino Unido ha ofrecido su apoyo a los esfuerzos de mediación y ha instado a las partes a no desperdiciar esta oportunidad.
Un millón de desplazados y la esperanza de volver a casa
El alto el fuego no borra las heridas, pero sí permite el regreso de los desplazados. Más de un millón de personas, que huían de los bombardeos israelíes, podrán ahora volver a sus hogares, muchos de ellos destruidos. Organizaciones humanitarias se preparan para una avalancha de retornos y para la ingente tarea de la reconstrucción. La comunidad internacional ha prometido ayuda, pero los fondos aún no llegan.
Mientras tanto, en el sur del Líbano, la calma tensa se respira por primera vez en semanas. Los soldados israelíes se han replegado a posiciones defensivas, y Hezbolá ha cesado los lanzamientos de cohetes. Pero la desconfianza es mutua. La tregua de diez días es un respiro, pero no una solución. Reino Unido, junto a Estados Unidos y otros aliados, presionará para que se convierta en un alto el fuego permanente. La guerra ha cobrado demasiadas vidas. La paz, aunque frágil, es el único camino. Y Londres, al menos por ahora, apuesta por él.