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La ONU habla de “un momento de crisis” en el mundo y advierte contra “la fuerza bruta”

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La Haya.– El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó este viernes una advertencia solemne en el corazón de la justicia internacional. Durante la sesión por el 80 aniversario de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Guterres afirmó que el mundo atraviesa un "momento de crisis" en el que la comunidad internacional debe decidir si se rige por la legalidad o por la "fuerza bruta". "Nos enfrentamos a una elección entre un futuro regido por el Estado de derecho o uno impulsado por la fuerza bruta", declaró en el Palacio de la Paz de La Haya.

El diplomático portugués recordó que la CIJ nació tras la Segunda Guerra Mundial para sustituir la violencia por normas comunes. Pero hoy, alertó, "se están produciendo violaciones del derecho internacional ante nuestros ojos", con "operaciones militares que pisotean" normas básicas y obligaciones humanitarias. Sin mencionar conflictos específicos, Guterres se refería implícitamente a las guerras en curso: la invasión rusa de Ucrania, la ofensiva de Israel contra Gaza y Líbano, y el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha bloqueado el estrecho de Ormuz y desatado una crisis energética global.

El derecho internacional, bajo asedio

El secretario general defendió el papel de la CIJ como baluarte de la legalidad internacional, pero reconoció que su autoridad es desafiada constantemente. En los últimos años, la corte ha emitido fallos que han sido ignorados por potencias como Rusia (en el caso de Ucrania) e Israel (en las denuncias por genocidio en Gaza). Incluso Estados Unidos, tradicional aliado del orden internacional, ha sido criticado por sus acciones unilaterales en Oriente Medio. Guterres no mencionó nombres, pero su mensaje fue claro: el multilateralismo está en crisis.

"El derecho internacional no es una opción, es la base de la convivencia entre las naciones", subrayó. Y advirtió de que el debilitamiento de las instituciones internacionales conduce a un mundo más peligroso, donde los más fuertes imponen su ley.

Un 80 aniversario marcado por la sombra de la guerra

La CIJ, con sede en La Haya, es el principal órgano judicial de la ONU y resuelve disputas entre Estados. En sus 80 años de historia, ha emitido sentencias sobre conflictos territoriales, violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra. Pero su eficacia depende de la voluntad de los países de acatar sus decisiones. Guterres llamó a los Estados miembros a renovar su compromiso con la corte y a fortalecer el sistema de justicia internacional.

"En este momento de crisis, la comunidad internacional no puede permitirse el lujo de ignorar la legalidad", concluyó. Sus palabras resonaron en una sala donde estaban presentes jueces de todo el mundo, en un momento en que las guerras en Oriente Medio y Europa amenazan con desestabilizar el orden global. La elección, como dijo Guterres, es entre la ley o la fuerza. Y el mundo, por ahora, parece inclinarse peligrosamente hacia la segunda opción. La Haya, testigo de los juicios de Nuremberg y de los crímenes de la exYugoslavia, observa con preocupación. Porque cuando la fuerza bruta se impone, la paz es la primera víctima.

La Haya.– El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó este viernes una advertencia solemne en el corazón de la justicia internacional. Durante la sesión por el 80 aniversario de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Guterres afirmó que el mundo atraviesa un "momento de crisis" en el que la comunidad internacional debe decidir si se rige por la legalidad o por la "fuerza bruta". "Nos enfrentamos a una elección entre un futuro regido por el Estado de derecho o uno impulsado por la fuerza bruta", declaró en el Palacio de la Paz de La Haya.

El diplomático portugués recordó que la CIJ nació tras la Segunda Guerra Mundial para sustituir la violencia por normas comunes. Pero hoy, alertó, "se están produciendo violaciones del derecho internacional ante nuestros ojos", con "operaciones militares que pisotean" normas básicas y obligaciones humanitarias. Sin mencionar conflictos específicos, Guterres se refería implícitamente a las guerras en curso: la invasión rusa de Ucrania, la ofensiva de Israel contra Gaza y Líbano, y el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha bloqueado el estrecho de Ormuz y desatado una crisis energética global.

El derecho internacional, bajo asedio

El secretario general defendió el papel de la CIJ como baluarte de la legalidad internacional, pero reconoció que su autoridad es desafiada constantemente. En los últimos años, la corte ha emitido fallos que han sido ignorados por potencias como Rusia (en el caso de Ucrania) e Israel (en las denuncias por genocidio en Gaza). Incluso Estados Unidos, tradicional aliado del orden internacional, ha sido criticado por sus acciones unilaterales en Oriente Medio. Guterres no mencionó nombres, pero su mensaje fue claro: el multilateralismo está en crisis.

"El derecho internacional no es una opción, es la base de la convivencia entre las naciones", subrayó. Y advirtió de que el debilitamiento de las instituciones internacionales conduce a un mundo más peligroso, donde los más fuertes imponen su ley.

Un 80 aniversario marcado por la sombra de la guerra

La CIJ, con sede en La Haya, es el principal órgano judicial de la ONU y resuelve disputas entre Estados. En sus 80 años de historia, ha emitido sentencias sobre conflictos territoriales, violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra. Pero su eficacia depende de la voluntad de los países de acatar sus decisiones. Guterres llamó a los Estados miembros a renovar su compromiso con la corte y a fortalecer el sistema de justicia internacional.

"En este momento de crisis, la comunidad internacional no puede permitirse el lujo de ignorar la legalidad", concluyó. Sus palabras resonaron en una sala donde estaban presentes jueces de todo el mundo, en un momento en que las guerras en Oriente Medio y Europa amenazan con desestabilizar el orden global. La elección, como dijo Guterres, es entre la ley o la fuerza. Y el mundo, por ahora, parece inclinarse peligrosamente hacia la segunda opción. La Haya, testigo de los juicios de Nuremberg y de los crímenes de la exYugoslavia, observa con preocupación. Porque cuando la fuerza bruta se impone, la paz es la primera víctima.