Geopolítica Trending

España nuevamente rechaza cualquier operación militar vinculada a la guerra de Irán

IMG 4451

Madrid/París.– La posición española es clara y firme: ni un soldado, ni un barco, ni un misil para la guerra de Irán. Fuentes del Ejecutivo confirmaron este jueves que España no participará en ninguna operación militar vinculada al conflicto en Oriente Medio, lo que incluye cualquier intervención en el estrecho de Ormuz. La negativa se produce a pocas horas de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, asista este viernes a una reunión convocada por Francia y el Reino Unido para abordar el bloqueo de la estratégica vía marítima.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, copresidirán la conferencia por videoconferencia, que reunirá a países "no beligerantes" dispuestos a colaborar en una misión "puramente defensiva" para restablecer la libertad de navegación en Ormuz, "cuando las condiciones de seguridad lo permitan". Pero España, aunque acude a la cita, deja claro que no está dispuesta a secundar una operación que considere parte de la guerra.

La condición de España: solo bajo mandato de la ONU y después de la guerra

Las fuentes del Ejecutivo español subrayaron que la posición de España es coherente con su oposición a la guerra desde el principio. "Estamos preocupados por la situación en Ormuz y defendemos el derecho a la libre navegación, pero nos oponemos a participar en ninguna operación militar vinculada a la guerra de Irán, y esto incluye una intervención en el estrecho". El gobierno de Pedro Sánchez solo se muestra abierto a promover una operación "cuando acabe la guerra y siempre bajo el paraguas de la ONU", para garantizar la seguridad en el estrecho. Una condición que deja fuera cualquier iniciativa inmediata.

La reunión de este viernes es, para España, una oportunidad para exponer su postura y coordinar una respuesta europea, pero sin comprometer efectivos. Mientras Francia y Reino Unido exploran una misión naval "defensiva", España se mantiene en la trinchera diplomática. La decisión refuerza el perfil de Sánchez como un líder contrario a la escalada bélica, alineado con la postura del Papa León XIV y en sintonía con la izquierda europea.

Albares acude, pero Sánchez estará con Lula en Barcelona

En nombre de España participará el ministro Albares, ya que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside este viernes en Barcelona, junto al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la primera cumbre bilateral entre ambos países. El jefe del Ejecutivo ha priorizado el fortalecimiento de lazos con Brasil, una potencia emergente, frente a una reunión sobre un conflicto en el que España no quiere involucrarse militarmente.

La cumbre con Lula, que abordará comercio, cambio climático y defensa de la democracia, es una muestra del giro de la política exterior española hacia América Latina. Mientras tanto, en la videoconferencia sobre Ormuz, Albares escuchará las propuestas de Macron y Starmer, pero no llevará ofertas de despliegue. España ya ha dicho "no" a enviar buques de guerra al Golfo, y su posición no ha variado.

Europa dividida ante el bloqueo de Ormuz

La conferencia de París y Londres revela las divisiones europeas. Mientras Francia y Reino Unido impulsan una misión defensiva, Alemania se ha mostrado reticente, y España se suma al grupo de países que exigen una solución política. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, sigue bloqueado por Irán y bajo bloqueo estadounidense. Los precios del crudo se mantienen altos, y la economía europea sufre las consecuencias. Pero para Sánchez, la guerra no se resuelve con más barcos de guerra, sino con diplomacia.

España ha reiterado su apoyo a la mediación de Pakistán y a la tregua de dos semanas. Pero mientras los misiles sigan volando, no habrá misión española en Ormuz. La posición de España es un revés para los planes de Macron y Starmer, que esperaban un respaldo más amplio. Pero también es un mensaje a Washington: Europa no seguirá ciegamente a Trump en una guerra que no ha pedido. La cumbre de este viernes será tensa. España irá a escuchar, no a comprometerse. Y en Barcelona, Sánchez y Lula hablarán de un mundo más justo, mientras el Golfo arde. El contraste no podría ser más evidente.