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La factura de la guerra: la UE ha gastado 24.000 millones de euros extra en hidrocarburos en 54 días

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Bruselas.– El conflicto en Oriente Medio no solo ha cobrado vidas, sino que está vaciando los bolsillos de los contribuyentes europeos. En solo 54 días de guerra, los Veintisiete han desembolsado 24.000 millones de euros adicionales en importaciones de hidrocarburos, una cifra que refleja la vulnerabilidad energética de un continente que aún depende en gran medida de los combustibles fósiles importados. Este miércoles, la Comisión Europea presentó un paquete de propuestas para responder a la crisis, bajo el nombre 'Accelerate EU', con un mensaje claro: hay que acelerar la transición hacia las renovables y la generación doméstica.

La vicepresidenta para la Transición Limpia, Teresa Ribera, fue tajante: "Hemos hecho mucho, pero aún tenemos que acelerar más y desarrollar un escudo". A su lado, el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, lanzó una advertencia escalofriante: aunque el estrecho de Ormuz se reabriera mañana, "probablemente harían falta aún dos años, quizá más, para reconstruir la producción y el transporte de gas". Los precios del gas natural licuado, advirtió, no se estabilizarán en los dos próximos años. En el caso del petróleo, la producción y el transporte se reajustarían "mucho más rápido" (semanas), pero "incluso en el mejor de los escenarios, la situación es mala".

Medidas aplazadas y un 13 de mayo clave

Bruselas no ha presentado recomendaciones concretas para reducir la demanda energética, como se esperaba, y aplaza la iniciativa al 13 de mayo, cuando los ministros de Energía se reunirán en Chipre. Será entonces cuando la Comisión proponga "un catálogo de medidas replicables para generar ahorro energético y mejoras de eficiencia del sistema, así como medidas para sustituir los combustibles fósiles por energía limpia autóctona". El aplazamiento se produce tras un cierto revuelo generado por borradores filtrados que sugerían la instauración de un día semanal de teletrabajo, que algunos medios interpretaron erróneamente como una imposición comunitaria.

La Comisión tampoco asume la propuesta de España, Alemania, Italia, Portugal y Austria de instaurar un impuesto a los "beneficios caídos del cielo" de las grandes empresas energéticas durante la crisis. Una oportunidad perdida, según los críticos.

Dos bloques de respuesta: inmediata y a medio plazo

Las propuestas se dividen en dos bloques: uno de posibilidades inmediatas y otro a medio plazo, donde la Comisión sí avanza que se planteará ajustes normativos. Pero en lo inmediato, prevalece la tesis de que 2026 no es 2022. En los últimos cuatro años, la UE ha diversificado sus proveedores de gas y acelerado el despliegue de renovables. El 63% de la electricidad era doméstica y renovable o nuclear en 2022; ahora supera el 70%, lo que explica por qué esta crisis no se ha trasladado con la misma virulencia a los precios de la electricidad.

Sin embargo, el barril de Brent se ha encarecido aproximadamente un 30% y el gas en torno a un 22%, con una volatilidad que preocupa en Bruselas. El nivel de estrés es limitado comparado con la crisis de 2022, cuando el gas llegó a 240 euros el megavatio hora (hoy ronda los 39 euros). Pero la guerra se alarga, y las reservas de gas para el próximo invierno deben llenarse cuanto antes.

Ayudas a los vulnerables y una cumbre de inversión

Entre las medidas sugeridas, la Comisión insta a proteger a los consumidores vulnerables (incluida la industria) con ayudas directas a la renta, bonos energéticos y reducción de impuestos especiales a la electricidad. En las próximas semanas, se presentarán propuestas legislativas sobre cargos de red y fiscalidad, "garantizando que la electricidad tribute menos que los combustibles fósiles". También se prepara un marco temporal de ayudas de Estado para que los gobiernos apoyen a los sectores más expuestos.

Antes del verano, Bruselas organizará una Cumbre de Inversión en Energía Limpia para acelerar la financiación privada. La guerra en Oriente Medio ha demostrado que la dependencia de los combustibles fósiles importados es un talón de Aquiles. La UE quiere acelerar, pero el tiempo apremia. El 13 de mayo, los ministros de Energía deberán concretar las medidas. Mientras tanto, la factura de 24.000 millones de euros sigue creciendo. Y el invierno, con su demanda energética, se acerca. La tormenta perfecta aún no ha pasado, pero Europa, al menos, ha aprendido algunas lecciones. Ahora falta aplicarlas.