Geopolítica

Kubilius advierte que EE.UU. ya no puede armar a Ucrania porque agotó sus reservas en Irán y exige una defensa europea

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ITRE – Structured dialogue with Andrius Kubilius, European Commissioner for Defence and Space

Bruselas.– La guerra en Oriente Medio ha dejado un vacío mortal en el tablero occidental. El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, lanzó este martes una advertencia que helará la sangre en cualquier cuartel general europeo: Estados Unidos ya no puede seguir abasteciendo a Ucrania porque ha agotado sus reservas militares en el conflicto con Irán. "La industria de defensa estadounidense necesitará varios años, tres o cuatro, para reponer esas reservas. Por eso, debemos concentrarnos mucho más en nuestra propia producción", afirmó en una entrevista con el consorcio ENR.

El mensaje es claro: Europa no puede seguir dependiendo de la muleta americana. Hasta ahora, la UE compraba cerca del 40% de sus armas a EE.UU., incluidos sistemas clave como los Patriot y los misiles suministrados a Ucrania a través del programa PURL. "Dependemos considerablemente de los servicios estadounidenses: datos espaciales, transporte aéreo pesado, reabastecimiento en vuelo, sistemas de mando y control", reconoció Kubilius. Una dependencia que, en el nuevo orden mundial, se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica.

La producción rusa aplasta a la europea: 1.200 misiles de crucero frente a 300

Las cifras que maneja el comisario son escalofriantes. Según datos (que él mismo admite haber obtenido de ChatGPT, pero que nadie desmiente), Rusia produjo el año pasado 1.200 misiles de crucero y alrededor de 1.000 balísticos. Europa, en el mismo período, fabricó menos de 300 misiles de crucero y cero balísticos. "Nuestro gran problema es que seguimos siendo superados con creces en producción por Rusia", advirtió Kubilius. La guerra de desgaste en Ucrania ha demostrado que la cantidad también es una cualidad, y Europa se está quedando atrás.

El comisario lituano, conocido por su tono beligerante, no escatimó en críticas a la fragmentación industrial europea, heredada del Tratado de Roma. "Tenemos problemas psicológicos y estructurales que no son fáciles de superar", afirmó. Un lastre que Europa ya no puede permitirse ignorar.

El préstamo de 90.000 millones, bloqueado por Hungría, y la esperanza del cambio de gobierno

Para sostener la capacidad militar ucraniana, Kubilius apuntó al préstamo de 90.000 millones de euros (60.000 para defensa) como la principal herramienta europea. El instrumento lleva meses bloqueado por Hungría, cuyo gobierno prorruso de Viktor Orbán ha sido un freno constante. Sin embargo, el comisario se mostró optimista tras el reciente cambio de gobierno en Budapest (la victoria del proeuropeo Péter Magyar) y prevé una pronta aprobación.

"La adhesión de nuevos países es un interés vital para la UE, no es un regalo a nuestros vecinos, nos beneficia a todos", defendió Kubilius, haciendo especial hincapié en Ucrania y su "tan desarrollada capacidad defensiva", que considera imprescindible para el futuro de la defensa europea.

La OTAN, Trump y la imprevisibilidad como norma

Sobre el futuro de la Alianza Atlántica, Kubilius parte del "escenario básico" de que EE.UU. continuará liderando la OTAN, aunque admitió que "la imprevisibilidad es ahora la norma". "Hemos tenido tiempo suficiente para adaptarnos" al estilo del presidente Donald Trump, que, pese a generar "mucha confusión y malentendidos", le reporta "beneficios de vez en cuando". Una declaración que refleja la compleja relación entre Bruselas y Washington, ahora más tensa que nunca.

Europa está ante su mayor desafío desde el final de la Guerra Fría. EE.UU. ya no puede ser el guardián omnipresente. La guerra en Irán ha drenado sus arsenales, y la amenaza rusa no cesa. Kubilius ha lanzado un aldabonazo: o Europa construye su propia defensa, o quedará expuesta. El préstamo de 90.000 millones, la ampliación de la UE y la integración industrial son las herramientas. Pero falta la voluntad política. Y el tiempo, como en toda crisis, se agota. La guerra en Ucrania continúa, y el invierno, con su factura energética, se acerca. Europa debe decidir si quiere ser un sujeto geopolítico o seguir siendo un objeto. Kubilius ya ha elegido. Ahora falta el resto.