Teherán/Washington.– El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, lanzó este lunes una dura advertencia a Estados Unidos en un momento de máxima tensión. "Los iraníes no se someten a la fuerza", escribió en X, acusando a Washington de buscar "la rendición" de su país. El mensaje, cargado de la profunda desconfianza histórica de Teherán hacia la administración Trump, se produce en vísperas de que expire la tregua de dos semanas (este miércoles) y en medio de la incertidumbre sobre una segunda ronda de negociaciones de paz en Islamabad.
"Persiste la profunda desconfianza histórica de Irán hacia la actuación del Gobierno estadounidense, mientras que las señales poco constructivas y contradictorias de los responsables estadounidenses transmiten un mensaje amargo: buscan la rendición de Irán", afirmó Pezeshkian. Sus palabras son un reflejo del clima envenenado tras la captura de un buque iraní por parte de la Armada estadounidense en el mar de Omán, un hecho que Teherán ha calificado de "piratería" y una violación del alto el fuego.
La segunda ronda de negociaciones, en el aire
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que su vicepresidente JD Vance viajaría a Islamabad para participar en una segunda ronda de conversaciones. Sin embargo, fuentes estadounidenses indicaron que Vance aún no ha partido, y Teherán tampoco ha confirmado su asistencia. Irán ha condicionado el diálogo al levantamiento del bloqueo naval que Washington impuso sobre los puertos y buques iraníes en el estrecho de Ormuz, una condición que parece cada vez más lejana tras el incidente del domingo.
La primera ronda de negociaciones, que fue la reunión de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979, concluyó sin un acuerdo para poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero ni para garantizar la libre circulación por el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero mundial.
La amenaza de Trump: "Destruiremos centrales eléctricas y puentes"
Trump ha intensificado su retórica. Advirtió que si Irán no acepta el acuerdo propuesto por Washington, podría destruir "todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes" de Irán. Una amenaza que ya había planteado antes de que las partes acordaran la tregua del 8 de abril, que ahora se desvanece. El miércoles expira el alto el fuego temporal, y con el diálogo estancado y la captura del buque, las posibilidades de una prórroga parecen mínimas.
Una guerra que no cesa y un estrecho bloqueado
El estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20% del petróleo mundial, sigue bajo el control estricto de Irán, que lo recuperó el sábado apenas un día después de anunciar su reapertura. Estados Unidos mantiene su bloqueo naval. La captura del buque Touska ha sido un acto de fuerza que ha elevado la tensión a niveles críticos. Pezeshkian ha dejado claro que Irán no se rendirá. Trump ha prometido destrucción. Los mediadores paquistaníes intentan salvar los muebles, pero el tiempo se agota.
El mundo observa con ansiedad. El miércoles, la tregua podría expirar sin un reemplazo. Y entonces, la guerra que nunca se fue del todo podría regresar con toda su furia. Los iraníes, como dijo su presidente, "no se someten a la fuerza". Pero la fuerza, en Oriente Medio, suele tener la última palabra.