Islamabad/Washington.– La segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que debía celebrarse este lunes en la capital paquistaní, se ha convertido en un espejismo. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, permanece listo para volar a Islamabad al frente de una delegación que incluye al enviado especial Steve Witkoff y al yerno del presidente, Jared Kushner. Pero Teherán ha puesto pies en polvorosa. La razón: el apresamiento el domingo por parte de la Armada estadounidense de un carguero de bandera iraní que, según Washington, intentaba burlar el bloqueo naval del estrecho de Ormuz.
Irán ha calificado el incidente como una violación del alto el fuego y se ha negado a participar en cualquier esfuerzo diplomático bajo la "sombra de amenazas". "Trump, al imponer un asedio y violar el alto el fuego, busca convertir esta mesa de negociaciones en una mesa de rendición", escribió en X el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. Y añadió: "No aceptamos negociaciones bajo la sombra de amenazas y, en las últimas dos semanas, nos hemos preparado para revelar nuevas cartas en el campo de batalla".
El bloqueo que asfixia a Irán: 500 millones de dólares al día de pérdidas
Mientras los diplomáticos se quedan en tierra, el presidente Donald Trump ha redoblado la presión. En un mensaje en Truth Social, advirtió que el bloqueo naval "no se quitará hasta que haya un acuerdo" y aseguró que está "destruyendo absolutamente a Irán". "Están perdiendo 500 millones de dólares (425 millones de euros) al día, una cifra insostenible, incluso a corto plazo", escribió. El bloqueo, que entró en vigor la semana pasada, es la respuesta de Washington al cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. El resultado: los precios del petróleo se han disparado un 40% en comparación con principios de febrero, aunque el Brent ha caído ligeramente hasta los 95 dólares por barril, lejos de los 120 dólares que alcanzó antes del alto el fuego.
La Guardia Revolucionaria amenaza: "Atacaremos cualquier buque sin permiso"
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC), la unidad de élite con armada propia, ha advertido de que atacará a cualquier buque que intente atravesar el estrecho de Ormuz sin permiso. La vía navegable, por donde transita aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo, gas y fertilizantes, sigue siendo el epicentro de la crisis. Teherán exige el levantamiento del bloqueo como condición para volver a la mesa de negociaciones. Washington insiste en que el estrecho debe abrirse sin condiciones.
El mundo, ante un nuevo precipicio
La cumbre de Islamabad, que se anunció como una oportunidad histórica para poner fin a la guerra, se ha desvanecido. Vance y su equipo esperan órdenes, pero Irán no cede. Trump amenaza con intensificar los combates y "volar" todo el país si no hay acuerdo. La tregua de dos semanas expira este miércoles, y las perspectivas de una prórroga son nulas. Mientras los diplomáticos guardan silencio, los buques de guerra patrullan el Golfo y los petroleros se mantienen anclados. El mundo observa, conteniendo la respiración. La paz, una vez más, se aleja en el horizonte. Y la guerra, como las olas del mar, vuelve a acercarse.