Teherán/Washington.– El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, ya de por sí frágil, ha recibido un nuevo golpe en el agua. La madrugada de este lunes, el Ejército iraní denunció que Estados Unidos atacó un barco comercial iraní en aguas del mar de Omán, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, calificando el hecho como un "acto de piratería" y una "violación del alto el fuego". Según el comunicado del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, recogido por la agencia Tasnim, las fuerzas estadounidenses dispararon contra la embarcación para inutilizar su sistema de navegación y luego abordaron el buque. "Advertimos que el Ejército de Irán responderá pronto", sentenció el portavoz.
Horas antes, el presidente Donald Trump había anunciado en Truth Social que la Armada estadounidense atacó y se apoderó de un buque de carga de bandera iraní llamado Touska, de casi 900 pies de largo, que intentó burlar el bloqueo naval. "No les salió nada bien", escribió el mandatario. El Comando Central de EE.UU. (Centcom) precisó que, tras realizar "repetidas advertencias" durante seis horas, un destructor estadounidense ordenó evacuar la zona de máquinas del carguero y efectuó varios disparos para inhabilitar su propulsión.
Una tregua en caída libre a 50 días de guerra
El incidente ocurre cuando se cumplen 50 días del inicio de los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán, y a solo horas de una segunda ronda de negociaciones de paz prevista en Pakistán, a la que asistiría el vicepresidente estadounidense JD Vance. Pero Irán ha negado su participación en las conversaciones hasta que Washington levante su bloqueo marítimo. El estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20% del petróleo mundial, sigue bloqueado. Irán recuperó el sábado el "control estricto" de la vía, apenas un día después de haber anunciado su reapertura, mientras Estados Unidos mantiene un cerco naval contra Teherán.
El ataque al buque Touska es una escalada peligrosa. La acusación de "piratería" por parte de Irán y la promesa de una respuesta militar elevan la tensión a niveles no vistos desde el inicio de la guerra. La comunidad internacional, que ya observaba con preocupación el inminente vencimiento de la tregua el miércoles, ahora teme una ruptura total de las hostilidades.
El mundo, ante un nuevo precipicio
Mientras los diplomáticos se preparaban para volar a Pakistán, el mar de Omán se ha convertido en un campo de batalla. El bloqueo naval, los ataques a buques y las amenazas cruzadas dibujan un escenario donde la guerra parece inevitable. Irán ha dicho que responderá. Trump ha advertido que no acepta chantajes. El estrecho de Ormuz, esa angosta arteria energética, sigue cerrado. Y el mundo, una vez más, paga el precio. La tregua ya no es frágil: está rota. El miércoles, cuando expire formalmente, solo será el epílogo de una paz que nunca llegó a existir. La guerra, en Oriente Medio, nunca se fue del todo. Solo esperaba su momento. Y ese momento, parece, ha llegado.