La ciudad china de Shenzhen, corazón tecnológico del país, ha sido el escenario del debut del Ultimate Robot Knock-out Legend (URKL), el primer torneo mundial de combates entre robots humanoides. La competición, que arrancó este jueves con público en directo, ofreció un espectáculo tan sorprendente como viral: golpes de puño, patadas altas e incluso un contendiente que continuó lanzando mandobles después de haber perdido la cabeza de un certero impacto.
El combate estrella enfrentó al robot blanco «Águila Blanca» con su oponente negro, «Matador», ambos basados en el modelo humanoide EngineAI T800, de 1,73 metros de altura y 75 kilogramos de peso. El momento más comentado llegó cuando «Matador» encajó un golpe que decapitó literalmente al robot. Sin embargo, lejos de desplomarse, la máquina siguió en pie, lanzando puñetazos y resistiendo los embates, lo que provocó todo tipo de reacciones en redes sociales como Weibo: desde bromas sobre lo «suicida» de luchar sin cabeza hasta auténtica admiración por el nivel tecnológico mostrado.
Detrás del evento está la empresa EngineAI, con sede en la propia Shenzhen, que ha estandarizado la competición con su robot T800 como plataforma común. Un total de 32 equipos de todo el mundo aspiran a hacerse con el cinturón de campeón y un premio acumulado de 10 millones de yuanes (alrededor de 1,48 millones de dólares). Pero la competición no es solo una cuestión de fuerza bruta: los organizadores han establecido un sistema de evaluación que pondera golpes efectivos, estabilidad corporal, capacidad defensiva y evasiva, y resistencia general.
El fundador y director ejecutivo de EngineAI, Zhao Tongyang, explicó que el torneo busca crear una propiedad intelectual comercial de lucha robótica con proyección global, al tiempo que impulsa la investigación y la industrialización en un sector que China ha señalado como estratégico. «El evento nos permite validar tecnologías punteras como el equilibrio estructural mecánico, la toma de decisiones en milisegundos y la coordinación de sensores multimodales», señaló Zhao.
La iniciativa se enmarca en la apuesta de Pekín por utilizar entornos reales para acelerar el desarrollo de la robótica humanoide, con el objetivo de explorar sus aplicaciones comerciales. Este mismo año, ya se ha visto a estos autómatas competir en la media maratón de Pekín, donde el equipo autónomo 'Qitian Dasheng' se impuso con un tiempo de 50 minutos y 26 segundos, casi dos horas menos que el ganador humano de la edición anterior. Con URKL, la lucha robótica da un paso más hacia el entretenimiento de masas y la validación tecnológica.