El precio del petróleo volvió a dispararse este jueves y el barril de West Texas Intermediate (WTI) superó los US$100, impulsado por el aumento de las tensiones militares en Medio Oriente y el temor de los mercados a una interrupción del suministro mundial de crudo. A las 12:50 GMT, el WTI para entrega en octubre subía un 4,39 %, hasta los US$100,27 por barril, su nivel más alto desde mayo. El Brent del mar del Norte, referencia internacional, también registraba fuertes ganancias, con un aumento del 3,73 %, hasta los US$104,99, y durante la jornada llegó a alcanzar momentáneamente los US$105,84.
El principal foco de atención de los mercados está en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado globalmente. La preocupación aumentó después de que medios estatales iraníes informaran que la Guardia Revolucionaria atacó dos buques estadounidenses, ocho petroleros y otros diez barcos, bajo el argumento de que no habían cumplido las condiciones establecidas por Teherán. En paralelo, las Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO) reportaron que varios buques mercantes en el norte del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán fueron alcanzados por disparos y quedaron inmovilizados.
Estos incidentes elevaron el temor de que los enfrentamientos terminen afectando de manera más amplia el tránsito de petróleo y gas por una zona considerada estratégica para el abastecimiento energético mundial. La situación se complicó aún más después de que Irán ampliara la zona de exclusión marítima alrededor de Ormuz e incorporara áreas del Golfo de Omán y el mar Arábigo a un nuevo perímetro restringido. Desde el inicio de la guerra con Estados Unidos, el 28 de febrero, las autoridades iraníes exigen autorización previa y el pago de tasas a los buques que pretendan atravesar el estrecho. «Si un buque entra en esa zona sin coordinación, estará sujeto a nuestras sanciones», declaró el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, según la televisión estatal iraní.
A la tensión militar se sumó un nuevo frente diplomático. La junta de gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó remitir el caso de Irán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, debido al incumplimiento de sus obligaciones en materia nuclear. La resolución obtuvo 23 votos a favor, tres en contra y ocho abstenciones. Rusia, China y Níger estuvieron entre los países que votaron en contra. El aumento de las restricciones marítimas, los ataques contra embarcaciones y la disputa nuclear agregan presión sobre un mercado petrolero que permanece especialmente sensible a cualquier riesgo de interrupción del suministro desde el Golfo Pérsico.