Economía

Victoria de la AfD amenaza la recuperación económica de Alemania

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La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cruzó este domingo una línea que había permanecido intacta desde la fundación de la República Federal en 1949: se convirtió en el primer partido de extrema derecha en ganar unas elecciones regionales en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, al obtener el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt y asegurarse 39 de los 83 escaños del Parlamento de Magdeburgo, a solo tres de la mayoría absoluta. El resultado supone un golpe devastador para la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, cuyo apoyo se desplomó al 17,2 %, casi 20 puntos menos que en 2021, mientras que los socialdemócratas (SPD), los Verdes y La Izquierda se repartieron los escaños restantes.

Más allá del impacto regional —Sajonia-Anhalt representa menos del 2 % de la producción alemana—, el verdadero riesgo se concentra en Berlín. El resultado refuerza una erosión ya dramática del respaldo a Merz: solo el 13 % de los alemanes está satisfecho con su gestión, el nivel más bajo registrado por cualquier canciller en la historia de la encuesta ARD-DeutschlandTrend. La AfD encabeza ahora las encuestas nacionales con un 27 %, seis puntos por delante de la CDU/CSU (21 %). Según el economista de Oxford Economics Alexander Valentin, «existe un riesgo creciente de bloqueo político a escala nacional que podría descarrilar las reformas necesarias y obligarnos a revisar a la baja el potencial de crecimiento de Alemania».


Empresas alemanas necesitan reformas, no solo gasto público

Las dificultades estructurales de la industria alemana —lentitud en las autorizaciones, elevados costes energéticos, falta de mano de obra, infraestructuras envejecidas y pérdida de competitividad— han complicado las decisiones de inversión. El abandono por parte de Intel de su proyecto de semiconductores en Sajonia-Anhalt, que suponía 30.000 millones de euros de inversión y 3.000 empleos directos, es un símbolo de estos problemas. Por su parte, Volkswagen AG está ejecutando la mayor reestructuración de sus 89 años de historia, con un plan que acumula 100.000 recortes de empleo de aquí a finales de la década —cerca del 15 % de su plantilla— y cuatro plantas sin producción garantizada más allá de 2031. Las acciones de Volkswagen han caído un 78 % desde sus máximos de 2020, y la producción alemana de turismos en los primeros ocho meses de 2026 (2,65 millones) es un 16 % inferior a los niveles de 2019.


Mercados cautos y una fecha límite

La reacción de los mercados al resultado electoral ha sido contenida: el DAX cedió un 0,3 % y el rendimiento del bono alemán a diez años subió ligeramente hasta el 3,35 %, cerca de niveles no vistos en 15 años. La paradoja es que los datos subyacentes empiezan a mejorar: el índice PMI manufacturero alcanzó en agosto su nivel más alto en 51 meses, impulsado por el gasto en defensa, la construcción de centros de datos y la acumulación de inventarios. Sin embargo, la creciente fragmentación política hace que resolver los problemas estructurales sea más difícil. Como señala el economista Alexander Valentin, «Alemania ya no carece de capacidad fiscal. Lo que el domingo dejó en cuestión es si conserva la cohesión política necesaria para emplearla bien». El próximo 20 de septiembre, las elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental podrían aumentar aún más la presión sobre Merz y la CDU, en un otoño decisivo para el rumbo político y económico del país.