Canadá activó este martes su batería de aranceles de represalia sobre importaciones estadounidenses por valor de 27.600 millones de dólares canadienses (unos 20.000 millones de dólares estadounidenses), en una nueva escalada de la guerra comercial con Washington que se produce sin que haya señales de un próximo acercamiento negociador. Las medidas, que entraron en vigor a las 00.01 hora local, aplican gravámenes del 15 % al 50 % sobre cientos de productos, que van desde el acero y el aluminio hasta electrodomésticos, muebles, productos lácteos, herramientas, cosméticos y equipos electrónicos.
La respuesta del Gobierno del primer ministro Mark Carney es, según Ottawa, «dólar por dólar» frente a los aranceles del 50 % que el presidente Donald Trump impuso el pasado 22 de agosto a productos canadienses por un valor similar, después del fracaso de las negociaciones bilaterales. Entre los productos estadounidenses afectados figuran la leche y la nata, con un gravamen del 50 %; los quesos frescos, con un 25 %; la madera de coníferas, también con un 25 %, y numerosos productos de acero y aluminio, que ahora afrontan aranceles del 50 %. Perfumes, protectores solares, maquillaje y otros artículos de belleza también quedan sujetos a aranceles de hasta el 50 %.
Carney ha reconocido que las contramedidas elevarán algunos precios y limitarán las opciones de los consumidores canadienses, pero las defiende como necesarias para responder a Washington y proteger los intereses económicos del país. «Tomamos esta medida con reticencia», afirmó al anunciar los aranceles, aunque añadió que Ottawa está convencida de que es la decisión que mejor sirve a los intereses de Canadá. La entrada en vigor de los gravámenes se produce además después de que Trump amenazara el lunes con impedir que el fabricante canadiense de aviones Bombardier venda sus aparatos en Estados Unidos a menos que traslade allí su producción. Bombardier respondió que ya emplea a unos 3.500 trabajadores estadounidenses y mantiene más de 20 instalaciones en el país.
No se han producido contactos de última hora para evitar la nueva ronda arancelaria, y las conversaciones formales permanecen suspendidas desde el 21 de agosto. Carney ha asegurado que Canadá está dispuesto a volver a la mesa de negociaciones cuando Washington adopte una actitud «seria» y abandone los ataques y las burlas públicas contra el país. Mientras tanto, Ottawa ha anunciado un paquete de 7.500 millones de dólares canadienses en ayudas para trabajadores y empresas afectados por la disputa, en un intento de amortiguar el impacto de una guerra comercial que no muestra signos de ceder.