Los impactos climáticos provocaron interrupciones en el aprendizaje de más de 170 millones de estudiantes de todo el mundo, desde preescolar hasta secundaria, según un informe publicado este jueves por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Las cifras estiman que uno de cada diez estudiantes sufrió la interrupción de su educación debido a fenómenos climáticos, una realidad que, según el organismo, va mucho más allá de la simple suspensión de clases.
El informe ‘Aprendizaje interrumpido: Panorama general de las perturbaciones en la educación provocadas por el cambio climático en 2025’ recoge información de 106 países o territorios y concluye que los impactos climáticos dejan escuelas destruidas o afectadas, familias desplazadas y obligan a los más vulnerables, en especial a las niñas, a abandonar las aulas para siempre, según advirtió la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.
Tormentas e inundaciones, principales causas
De acuerdo con el estudio, las tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías e incendios forestales provocaron la suspensión de clases, daños en las escuelas, el desarrollo de la educación a distancia, la reducción de las horas lectivas, menos asistencia escolar y un mayor riesgo de abandono para millones de alumnos. Las tormentas fueron la causa más frecuente de las interrupciones, afectando a 109 millones de estudiantes, seguidas por las inundaciones (70 millones) y las olas de calor (aproximadamente 50 millones).
Los datos revelan que, en 2025, cuarenta países sufrieron múltiples periodos de interrupciones en sus sistemas educativos por episodios climáticos. En Pakistán, 28 millones de estudiantes retrasaron el regreso a las aulas por inundaciones; en Egipto, 28 millones se vieron afectados por una tormenta de viento y polvo en abril; en Madagascar, 280.000 estudiantes sufrieron interrupciones por sequías, ciclones tropicales e inundaciones. En España, las tormentas de marzo de 2025 afectaron a más de 500.000 estudiantes de la Comunidad Valenciana, a las que siguió el ciclón postropical Gabrielle en septiembre.
Países vulnerables y riesgo para las niñas
Unicef apunta que, aunque las interrupciones perjudicaron a alumnos de todos los niveles de ingresos, tres cuartas partes de los estudiantes afectados viven en países de ingreso bajo y mediano-bajo, donde los sistemas educativos carecen de presupuestos suficientes para preservar el aprendizaje durante emergencias climáticas. Los fenómenos meteorológicos tienen, además, un impacto mayor en las niñas, que corren el riesgo de abandonar los estudios por los daños o el cierre de escuelas. Los desplazamientos y la pérdida de ingresos familiares pueden generar más responsabilidades de cuidado y obtención de agua para las niñas, así como exponerlas a matrimonios no deseados, lo que les imposibilita regresar a las aulas.
Medidas para proteger la educación
Entre las medidas que el estudio propone para proteger la educación frente a los impactos climáticos figuran fortalecer la resiliencia climática, aumentar la financiación nacional e internacional destinada a crear sistemas educativos más resilientes, invertir en infraestructuras resistentes al cambio climático, dotar a los niños y jóvenes de conocimientos y habilidades para fomentar su resiliencia, e impulsar la acción climática. Asimismo, se recomienda consolidar los sistemas de datos climáticos y educativos para mejorar las acciones de prevención, respuesta y recuperación frente a las interrupciones. Con un fenómeno de El Niño más intenso previsto para este año, Unicef alerta de que los impactos del clima en la educación podrían ser aún más extremos.