Bruselas.– El verano europeo no se cancelará, pero el precio del billete de avión podría hacerlo insoportable. El comisario europeo de Transporte y Turismo Sostenibles, Apostolos Tzitzikostas, aseguró este martes que no se esperan cancelaciones generalizadas de vuelos en la próxima temporada estival, pese al encarecimiento del queroseno. Sin embargo, advirtió de "consecuencias catastróficas" si no se logra una pronta solución diplomática al bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 40% del combustible de aviación que consume el continente.
"Europa está preparada para recibir a todos los turistas e invitados en verano. Europa es un lugar seguro y estable para visitar", declaró Tzitzikostas en rueda de prensa tras una videoconferencia con los ministros de Transporte de los países de la UE. Pero la tranquilidad del comisario tiene un límite: el precio del queroseno es más del doble que hace un año, y aunque por ahora no hay desabastecimiento, las aerolíneas ya están cancelando vuelos no por falta de combustible, sino por su alto costo. KLM y filiales de Lufthansa han sido las primeras en recortar rutas.
La legislación europea: no hay "circunstancias extraordinarias" para el queroseno caro
Tzitzikostas recordó que la legislación europea sobre derechos de los pasajeros otorga compensaciones económicas si los vuelos son cancelados, salvo en caso de fuerza mayor. Y el Ejecutivo comunitario no considera que la carestía del queroseno entre en esa categoría. Es decir, las aerolíneas no podrán excusarse en el precio del combustible para no pagar indemnizaciones. Una advertencia que busca proteger a los viajeros, pero que añade presión a las compañías aéreas.
"La única salida a esta turbulencia es la diplomacia. Sin una libertad permanente de navegación, las consecuencias serán catastróficas", insistió el comisario, quien evitó pronunciarse sobre escenarios a largo plazo por la dificultad de predecir "lo que pasará en los próximos tres, cuatro o cinco meses".
Reservas de emergencia y un observatorio de precios
La Comisión Europea vigila "muy de cerca" la situación. Tzitzikostas recordó que la UE refina el 70% del queroseno que consume, y el 30% restante se importa, aunque solo la mitad de esas compras provienen del golfo Pérsico. Además, el bloque cuenta con reservas de emergencia que "pueden y serán liberadas solo si es necesario". Por ahora, no se activarán.
Entre las medidas que la Comisión presentará mañana (recomendaciones sobre energía a la luz de la crisis), se incluye la creación de un observatorio de precios del queroseno. No habrá grandes ajustes normativos por el momento, pero si la crisis se agrava, el Ejecutivo está preparado para intervenir y cambiar la legislación.
Chipre, en el ojo del huracán
El ministro de Transportes de Chipre, país que ostenta la presidencia de turno del Consejo de la UE, subrayó que el desarrollo de los acontecimientos en Ormuz es "altamente volátil". El principal desafío ahora es la volatilidad de los precios, y aunque es "difícil prever el impacto completo", está claro que "las consecuencias van a persistir". Los ministros de Transporte de la UE volverán a analizar la situación la próxima semana en una reunión informal en Chipre.
Mientras tanto, los viajeros europeos se enfrentan a un verano de incertidumbre. Los vuelos no se cancelarán masivamente, pero los precios subirán. Y la sombra de Ormuz, ese estrecho lejano pero crucial, planea sobre cada billete de avión. La diplomacia, como dice Tzitzikostas, es la única salida. Pero la diplomacia, en Oriente Medio, nunca ha sido un camino fácil. El verano está a la vuelta de la esquina. Y el queroseno, como la guerra, no da tregua.