Geopolítica

Cuba acusa a EE.UU. ante el Consejo de Seguridad de «genocidio» por el bloqueo energético, pero se muestra dispuesta al diálogo

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Fotografía de archivo del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU que el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos contra la isla constituye un «acto de guerra y de genocidio», al tiempo que reiteró la disposición de La Habana a conversar con Washington.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad organizada por China —que ostenta la presidencia del órgano—, Rodríguez arremetió contra la reciente imputación de la Justicia estadounidense al expresidente cubano Raúl Castro por delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de una aeronave en relación con la muerte de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate hace 30 años. El canciller calificó los cargos como «una decisión políticamente motivada, fraudulenta y dirigida a engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros» para que «apoyen una aventura militar contra Cuba».

«Bloqueo naval» y sus consecuencias humanitarias

«Quieren conseguir un cambio de régimen, como le llaman eufemísticamente ahora. El cerco petrolero y energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale, por sus efectos, a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y de genocidio que somete a la población cubana a condiciones que amenazan su integridad y existencia», aseguró. Según Rodríguez, este «cruel e indiscriminado castigo colectivo» ya está cobrando vidas: la tasa de mortalidad infantil en niños de cuatro a nueve años se ha duplicado, y la expectativa de vida de menores con cáncer se ha reducido del 85% al 65%.

Presión de Trump y amenaza de intervención militar

El canciller recordó que el presidente Donald Trump ha recrudecido el bloqueo sobre la isla y mantiene una presión constante para que Cuba implemente reformas profundas en su sistema económico y político, incluida la posibilidad de una intervención militar. «Una agresión militar provocaría un baño de sangre. Morirían miles de cubanos defendiendo la patria, y perecerían también jóvenes estadounidenses sin causa ni ideal que defender, arrastrados a la violencia por una política imperialista neofascista de dominación, saqueo y conquista», declaró.

Llamamiento a la comunidad internacional

Rodríguez hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que se movilice «para impedir una catástrofe humanitaria que pueda imponerse ya por la vía de las armas o por la vía del cerco energético y el endurecimiento extremo del bloqueo, que también matan y provocan sufrimiento». A pesar de las duras acusaciones, el ministro reiteró la disposición de Cuba a dialogar con Estados Unidos.