Teherán ha elevado este viernes su pulso diplomático contra Washington en el seno de Naciones Unidas, calificando los bombardeos estadounidenses sobre su territorio como "crímenes de guerra" y denunciando la pasividad del Consejo de Seguridad. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, hizo llegar una carta de condena al secretario general, António Guterres, y al presidente de turno del Consejo, la República Democrática del Congo, en la que subraya que los ataques deliberados contra infraestructuras civiles suponen una violación flagrante del derecho internacional humanitario.
Iravani advirtió en la misiva que la inacción continuada del máximo órgano de seguridad global permite a Estados Unidos perpetrar "atroces crímenes de guerra" contra la población iraní, socavando la soberanía e integridad territorial del país y quebrantando la Carta de la ONU. La ofensiva, que se ha intensificado entre el 8 y el 16 de julio, ha castigado especialmente provincias del sur, ciudades costeras y puertos estratégicos del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
La escalada militar ha dejado en las últimas horas nuevas acciones de alto impacto. En la sexta jornada consecutiva de bombardeos, la aviación estadounidense golpeó este jueves tres puentes y un tramo ferroviario en la ciudad de Bandar Abás, causando graves interrupciones en el transporte. Un día antes, una de las explosiones se produjo en las proximidades de un hospital oncológico infantil de Ahvaz, en el suroeste del país, lo que obligó a evacuar de urgencia el centro sanitario.
El Ministerio de Salud iraní actualizó este viernes el balance de víctimas mortales desde el inicio de esta oleada de ataques: al menos 38 personas han fallecido, entre ellas tres mujeres y un menor de edad, una cifra que refleja la dureza del castigo aéreo sobre el país persa.