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Bolivia se desangra por la escasez mientras crecen las protestas contra el presidente Paz

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La Paz, Bolivia. – La capital administrativa del país vive una de sus peores crisis de abastecimiento en años. Los bloqueos de carreteras, mantenidos por sectores campesinos, obreros, mineros y otros gremios desde principios de mayo, han sumido a la ciudad en una severa escasez de alimentos, combustibles y medicamentos, al tiempo que las protestas exigen desde mejoras económicas hasta la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

La desesperación ciudadana se hizo visible este martes cuando un camión cargado de pollo llegó a una tienda de la ciudad y decenas de personas se abalanzaron para intentar comprar la carne, cuyo precio se ha duplicado por el desabastecimiento. «Aquí, entre hermanos, nos peleamos por un pollo», lamentó Sheyla Caya, ama de casa de 43 años, quien aseguró que productos básicos como los huevos prácticamente han desaparecido de los mercados.

Bloqueos en aumento y enfrentamientos

La estatal Administradora Boliviana de Carreteras reportó este martes 44 puntos de bloqueo en distintas vías del país, doce más que el día anterior, lo que ha agravado el aislamiento de La Paz. En los mercados populares, los comerciantes reconocen que ya casi no reciben mercancías. «No tienen qué vender porque los camiones están tirados ahí, en las carreteras», expresó Jaime Quiroga, un jubilado de 75 años que recorría puestos cerrados buscando alimentos.

La tensión se desbordó con violentos enfrentamientos entre manifestantes y agentes policiales en el centro paceño. Según la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, la jornada dejó más de 120 detenidos, oficinas públicas saqueadas, estaciones del teleférico dañadas y un vehículo policial incendiado. Ante el deterioro de la situación, la Policía anunció el despliegue de operativos para desbloquear carreteras y permitir el ingreso de alimentos, medicinas y combustibles.

Respuesta gubernamental insuficiente

El gobierno ha intentado aliviar la crisis mediante un «puente aéreo» desde Santa Cruz y Cochabamba para abastecer a La Paz, aunque las autoridades reconocen que la medida resulta insuficiente. La crisis social se radicalizó luego de que el presidente Paz eliminara los subsidios a los combustibles, una decisión orientada a reducir la presión sobre las reservas internacionales pero que desencadenó alzas de precios y denuncias sobre gasolina contaminada, la cual habría dañado miles de vehículos. «Ahora uno pasa más de cinco horas para cargar combustible y con miedo de que el motor vuelva a dañarse», denunció Fabio Gutiérrez, conductor de minibús afectado por la crisis.

Las protestas, que comenzaron exigiendo mejoras económicas, abastecimiento de combustibles y aumentos salariales, se han radicalizado con el paso de los días hasta pedir la renuncia del mandatario, quien lleva apenas seis meses en el poder.