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Von der Leyen invita a Canadá a ser el primer "miembro asociado" de la UE en plena guerra comercial con EE.UU.

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este miércoles que Canadá ha sido invitado a convertirse en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea, un estatus completamente nuevo cuyos detalles aún están por concretar. El anuncio se produjo durante su discurso sobre el Estado de la Unión de 2026 en Estrasburgo, ante un auditorio que incluía no solo a eurodiputados, sino también al primer ministro canadiense, Mark Carney, quien acudió a la intervención en plena guerra comercial con Estados Unidos.

Desde finales de agosto, los canadienses han presionado con fuerza a los europeos para construir una relación más estrecha con su país, aunque la adhesión plena a la UE no es una opción, ya que Canadá no es un Estado europeo desde el punto de vista geográfico. Sin embargo, comparte los mismos valores que el bloque —derechos humanos, democracia y Estado de derecho—, criterios indispensables para convertirse en Estado miembro. "Compartimos un océano, un conjunto de valores y una forma de ver el mundo. Y ahora vamos a construir también nuestro futuro compartido", declaró Von der Leyen al invitar al país a convertirse en "el primer miembro asociado de la Unión Europea".


Un nuevo estatus con interrogantes por resolver

La figura de "miembro asociado" es completamente nueva. Existen ya varias opciones para los países que no forman parte de la Unión en su totalidad: Noruega integra el mercado único y el espacio Schengen, y colabora con Bruselas en iniciativas de defensa; Suiza tiene acceso al mercado único mediante acuerdos bilaterales; y el Reino Unido participa en programas como Horizonte Europa. Según ha podido saber Euronews, Ottawa ya negocia con Bruselas su participación en el programa de intercambio Erasmus+, en las subvenciones de investigación de Horizonte Europa y en el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales.

Sin embargo, quedan por responder cuestiones clave, comenzando por si Canadá tendrá derecho de voto en las instituciones de la UE. Pese a su armonización normativa con el bloque, Noruega y Suiza no tienen voz en la legislación europea. El canciller alemán, Friedrich Merz, planteó el pasado mayo la idea de un estatus de "miembro asociado" para Ucrania, que busca con urgencia entrar en la UE. En una carta enviada a los dirigentes de la Unión, defendió que ese estatus daría a Ucrania acceso a los órganos de decisión —el Consejo Europeo, la Comisión y el Parlamento—, pero sin derecho de voto ni cartera propia. Es difícil situar a Canadá en la misma categoría que un país en guerra, pero el anuncio de Von der Leyen lanzó una señal política contundente en un mundo volátil donde las alianzas históricas están cambiando.


Una alianza estratégica en tecnología, defensa y energía

Von der Leyen abogó por una nueva alianza con Ottawa que podría abarcar tecnología, defensa, proyectos conjuntos en el Ártico, así como energía, minerales críticos e inteligencia artificial. "Pasaremos del CETA a una Alianza para el Futuro para crear un espacio común de prosperidad y seguridad económica", afirmó, en alusión al acuerdo comercial entre la UE y Canadá de 2016, que eliminó los aranceles entre ambas partes y se aplica de forma provisional. "Europa y Canadá creen en la democracia. Que el poder no pertenece al más fuerte, al más rico o al que más grita, sino a todos nosotros. Las democracias tienen la libertad de elegir con quién trabajar", subrayó.

La cooperación económica y en materia de seguridad entre ambos socios se reforzará previsiblemente en la cumbre que se celebrará en Montreal en octubre. Con esta iniciativa, la UE no solo estrecha lazos con un aliado natural, sino que también envía un mensaje estratégico en un contexto de creciente competencia global y tensiones comerciales con Washington.