Islamabad.– El diálogo no ha muerto, solo está en pausa. Pakistán, el país que logró sentar a estadounidenses e iraníes en la misma mesa por primera vez en 47 años, no está dispuesto a que el fracaso de Islamabad sea la última palabra. Una fuente diplomática paquistaní confirmó a EFE este lunes que su gobierno está buscando celebrar una segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de asegurar una prórroga del alto el fuego más allá del 22 de abril.
"Nuestro éxito se mediría ahora por lograr una prórroga del alto el fuego más allá del 22 de abril. En consecuencia, una segunda ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán podría ocurrir, si las cosas continúan como hasta ahora", declaró la fuente. El domingo, las delegaciones lideradas por el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, abandonaron Islamabad tras 21 horas de diálogo directo sin ningún acuerdo formal. Pero la tregua de dos semanas, acordada el 8 de abril, sigue vigente. Y el reloj no se detiene.
Irán pone condiciones: "Si EE.UU. acepta nuestros derechos, habrá otra ronda"
Al ser consultado este lunes sobre la continuidad del proceso, el embajador de Irán en la India, Mohamad Fatahli, fue claro: si Estados Unidos acepta las condiciones iraníes, es "predecible" que suceda otra ronda de negociación. "Creemos que, si evitan las exigencias ilegales y reconocen nuestro legítimo derecho e interés, la negociación será un éxito", declaró en una rueda de prensa en Nueva Delhi. "Hemos anunciado formal y oficialmente que, si ellos aceptan nuestras condiciones, es previsible que tengamos otra negociación".
Las condiciones iraníes no son nuevas: respeto a su programa nuclear con fines pacíficos, levantamiento de sanciones y control del estrecho de Ormuz. Estados Unidos exige "cero enriquecimiento" de uranio y libre navegación. El abismo sigue siendo profundo, pero la mediación paquistaní intenta tender un puente.
"Las conversaciones no han terminado, solo están en punto muerto"
Una fuente del gobierno paquistaní explicó a EFE que las conversaciones indirectas avanzan en la "dirección correcta", pese al estancamiento temporal. "Las conversaciones no han terminado. Podemos decir que atraviesan un punto muerto, pero no han concluido. Ambas partes han acordado la mayoría de los puntos presentados por cada lado y solo quedan uno o dos pendientes. El proceso avanza en la dirección correcta", aseguró la fuente, bajo condición de anonimato.
El embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, también confirmó en X que el proceso de Islamabad ha sentado un "proceso diplomático abierto" que puede servir para llegar a un fin común. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, afirmó que "no se debía esperar un acuerdo en una sola sesión" y subrayó que el éxito depende de la "buena fe" de Washington.
La sombra de Trump: bloqueo naval y oferta final
Mientras los diplomáticos buscan una segunda ronda, el presidente Donald Trump ha endurecido su postura. El domingo, Vance declaró que Washington había presentado su "oferta final". Horas después, Trump anunció un bloqueo naval total contra los puertos iraníes, efectivo desde este lunes a las 14:00 GMT. La presión es máxima.
Pero Pakistán insiste en que el diálogo no ha colapsado. La tregua de 14 días, acordada el 8 de abril, sigue en pie, aunque ha sido violada por los bombardeos israelíes en Líbano. La inclusión de Líbano en el acuerdo sigue siendo un punto de fricción. Irán exige que el alto el fuego se extienda a su aliado. Estados Unidos e Israel se niegan.
¿Qué esperar? El 22 de abril como fecha límite
El alto el fuego actual expira el 22 de abril. Pakistán quiere una prórroga. Para eso, necesita una segunda ronda de negociaciones. Irán condiciona su participación a que Washington acepte sus "legítimos derechos". Estados Unidos, por ahora, solo ofrece bloqueos y ultimátums.
La fuente paquistaní se mostró optimista: "El proceso avanza en la dirección correcta". Pero la dirección correcta, en Oriente Medio, a veces es un laberinto. Mientras los diplomáticos trabajan en los canales traseros, los buques de guerra se despliegan en el Golfo, los precios del petróleo suben y el mundo contiene la respiración. La segunda ronda no está asegurada, pero tampoco descartada. Pakistán, ese mediador silencioso, juega sus cartas. La paz, como la guerra, es un arte de paciencia. Y el tiempo, como siempre, corre en contra.