El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, da comienzo este martes a una visita de tres días a Latinoamérica que lo llevará a Colombia, Ecuador y Perú, tres países con gobiernos alineados ideológicamente con la Administración del presidente Donald Trump. La gira, que arranca en Barranquilla (Colombia), tiene como ejes centrales el apoyo a la recuperación tras el terremoto del 10 de agosto, el fortalecimiento de la cooperación contra el narcoterrorismo y la profundización de las relaciones comerciales, según detalló el Departamento de Estado en un comunicado.
En Colombia, Rubio se reunirá con el presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el poder el pasado 7 de agosto, en su primer viaje a ese país como secretario de Estado. La agenda incluye la revisión de la ayuda estadounidense para la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo que sacudió la vertiente occidental colombiana, así como conversaciones sobre la lucha conjunta contra el crimen organizado y el narcotráfico, en un contexto donde el nuevo mandatario ha endurecido su política de seguridad con una «mano dura» contra los grupos armados ilegales.
Posteriormente, Rubio viajará a Quito para reunirse con el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, en su segunda visita al país andino en menos de un año, y cerrará la gira el jueves en Lima, donde se encontrará con la presidenta peruana, Keiko Fujimori, quien asumió el cargo el 28 de julio. Estos encuentros subrayan la apuesta de Washington por consolidar alianzas con líderes afines a la agenda de Trump, que ha enfatizado la necesidad de mantener la influencia estadounidense en la región bajo la doctrina Monroe, contrarrestando el avance de China y promoviendo una intervención activa en asuntos de seguridad nacional e intereses económicos.
Esta es la cuarta gira de Rubio por Latinoamérica en lo que va de su mandato, y refuerza la estrategia de la Casa Blanca de estrechar lazos con gobiernos que comparten su visión política y de seguridad, en un momento donde la región enfrenta desafíos comunes como el narcotráfico, la migración y la competencia geopolítica con potencias extracontinentales. Con esta visita, Washington busca no solo afianzar la cooperación bilateral, sino también enviar un mensaje claro sobre su compromiso con la estabilidad y el desarrollo de sus aliados en el hemisferio.