Aunque popularmente se asocie el exceso de volumen en la zona del vientre con el consumo de cerveza, los especialistas de Harvard Health Publishing aclaran que la denominada "barriga cervecera" tiene, en la mayoría de los casos, otros orígenes mucho más determinantes. Una alimentación rica en azúcares y carbohidratos refinados, sumada al sedentarismo, suele ser el verdadero caldo de cultivo para la acumulación de grasa en el abdomen.
Los expertos distinguen entre dos tipos de grasa abdominal: la subcutánea, que se aloja justo debajo de la piel y es relativamente inofensiva; y la visceral, mucho más peligrosa, que envuelve los órganos internos y se asocia directamente con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Para evaluar el riesgo, los especialistas recomiendan medir el perímetro de la cintura: si supera los 102 centímetros, es aconsejable acudir al médico para determinar las causas del aumento de volumen y descartar problemas metabólicos.
En cuanto a las estrategias para reducir la grasa abdominal, Harvard insiste en tres pilares fundamentales: una dieta equilibrada, la práctica regular de ejercicio aeróbico y, sobre todo, el entrenamiento de fuerza. Este último no solo ayuda a quemar calorías, sino que preserva la masa muscular, un tejido que tiende a disminuir con la edad y cuya pérdida favorece la acumulación de grasa en el abdomen. Además, los nutricionistas subrayan la importancia de consumir suficientes proteínas, ya que contribuyen a mantener la musculatura y a controlar el apetito. En definitiva, combatir la "barriga cervecera" no pasa tanto por renunciar a la cerveza, sino por revisar los hábitos diarios y apostar por un estilo de vida más activo y consciente.