Nueva Zelanda ha dado un paso histórico al autorizar a dos psiquiatras la prescripción de MDMA de grado farmacéutico para pacientes con trastorno de estrés postraumático grave (TEPT), lo que convierte al país en el segundo del mundo, tras Australia en 2023, en permitir el uso clínico de esta sustancia. El organismo regulador Medsafe concedió las autorizaciones al doctor Gary Wynn, de Wellington, y al doctor Tom Paterson, de Auckland, quienes superaron un proceso regulatorio de más de un año.
El vice primer ministro, David Seymour, que ya respaldó en 2025 una autorización similar para la psilocibina en depresión grave, destacó la importancia de la medida: "El TEPT destruye vidas y es difícil de tratar. MDMA puede resultar muy eficaz para tratarlo mediante terapias asistidas con psicodélicos". Subrayó que Nueva Zelanda mantiene su compromiso con ampliar el acceso a "tratamientos innovadores".
Evidencia científica y el rechazo de la FDA
La autorización se basa en dos ensayos internacionales de fase tres realizados por la organización MAPS y patrocinados por Lykos Therapeutics. En el primero (2021), el 88 % de los participantes con TEPT grave mostró una mejora clínicamente significativa y el 67 % dejó de cumplir los criterios diagnósticos. Un segundo ensayo (2023) con TEPT moderado a grave encontró que el 71,2 % de los tratados con MDMA ya no cumplía los criterios al final del estudio.
Pese a estos resultados, la FDA estadounidense rechazó la terapia en 2024, argumentando que las pruebas de seguridad y eficacia eran insuficientes y que el posible sesgo de expectativas entre participantes que ya habían consumido MDMA complicaba la interpretación de los datos.
Estricto control clínico en Nueva Zelanda
El Ministerio de Sanidad neozelandés señaló que el tratamiento estará estrictamente controlado, combinando MDMA con psicoterapia en un entorno clínico bajo supervisión de un psiquiatra autorizado, y no se dispensará en dosis para tomar en casa. Los pacientes deberán tener 18 años o más. Con esta medida, Nueva Zelanda se suma a la vanguardia de la terapia asistida con psicodélicos, abriendo una nueva vía para pacientes con TEPT grave que no han respondido a los tratamientos convencionales.