El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encara una semana clave para su Gobierno, condicionada por la reunión de política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y la publicación de nuevos indicadores económicos a pocos días de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. La inflación, el encarecimiento de los combustibles y las dificultades para acceder al crédito figuran entre los principales desafíos económicos del mandatario, mientras los republicanos intentan conservar su estrecha mayoría en el Congreso.
La Fed celebrará el martes y el miércoles su reunión de política monetaria, en la que analizará si mantiene las tasas de interés o aplica un nuevo incremento para contener la inflación. Será el primer encuentro desde septiembre, cuando el banco central elevó los tipos en un cuarto de punto porcentual, hasta situarlos entre el 3,75 % y el 4 %, en su primera subida en más de tres años. Esa decisión complicó el discurso económico de Trump y del Partido Republicano, que han defendido sus políticas como una respuesta al aumento de los precios registrado durante la administración de Joe Biden.
Los principales indicadores de inflación en Estados Unidos, entre ellos el índice de precios al consumidor (IPC) y el índice de gastos de consumo personal (PCE), han registrado aumentos interanuales cercanos al 3,5 % en los últimos tres meses, lo que ha mantenido la presión sobre la Reserva Federal para adoptar nuevas medidas que permitan controlar los precios. El encarecimiento de los productos y las restricciones al crédito también han fortalecido los argumentos de los demócratas, quienes responsabilizan a las políticas económicas de Trump de contribuir al aumento del costo de la vida. Entre los factores señalados figuran los aranceles impuestos a las importaciones y la guerra contra Irán, que ha provocado un incremento en los precios de los combustibles. A esta situación se suma el aumento de los ataques ucranianos contra refinerías rusas, que ha contribuido al encarecimiento del diésel, cuyo precio promedio alcanza los 6,30 dólares por galón, un 75 % más que el año anterior. El alza afecta especialmente a las actividades económicas dependientes del transporte y representa un tema sensible en numerosos distritos electorales.
Aunque persisten las presiones inflacionarias, las previsiones de analistas y mercados apuntan a que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios esta semana y esperará hasta diciembre para aplicar un nuevo aumento. Sin embargo, una subida inesperada durante la reunión del miércoles podría tener consecuencias políticas para Trump y los republicanos, al recordar a los votantes que la inflación continúa siendo un problema. En términos económicos, los efectos de un posible incremento sobre el empleo y el acceso al crédito no serían inmediatos, por lo que difícilmente se reflejarían antes de las elecciones, aunque el anuncio podría influir en el debate electoral, especialmente entre los ciudadanos preocupados por el encarecimiento de los préstamos y los gastos cotidianos.
Otro momento importante llegará el jueves 29 de octubre, cuando se publicarán los datos más recientes del PCE y del producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos correspondiente al tercer trimestre. El PCE es uno de los principales indicadores utilizados por la Reserva Federal para evaluar la evolución de los precios y tomar decisiones sobre las tasas de interés. Su publicación, a cinco días de las elecciones, podría reforzar las preocupaciones sobre la inflación si muestra que los precios continúan aumentando. Por otra parte, los economistas prevén que la economía estadounidense haya registrado un crecimiento anualizado del 3 % entre julio y septiembre, por encima del 2,2 % alcanzado en el segundo trimestre. De confirmarse esta proyección, Trump podría utilizar el resultado como argumento a favor de su gestión económica en los últimos días de campaña. Sin embargo, parte de ese crecimiento podría estar relacionado con las inversiones en inteligencia artificial (IA), un sector que también genera preocupación entre algunos estadounidenses por su posible impacto sobre el empleo y el elevado consumo de energía de los centros de datos.
La evolución de estos indicadores marcará los últimos días de la campaña legislativa, en un escenario en el que el costo de la vida y la inflación ocupan un lugar central en el debate político estadounidense.