El Gobierno de Irán condenó enérgicamente este miércoles los ataques perpetrados la víspera por Estados Unidos contra cinco petroleros iraníes en el golfo Pérsico y el mar de Omán, y defendió su "derecho inherente a la legítima defensa", en referencia a los misiles lanzados contra bases y embarcaciones estadounidenses. En un comunicado, el Ministerio de Exteriores iraní denunció que "la agresión de Estados Unidos contra embarcaciones comerciales iraníes, como continuación de la agresión militar estadounidense, el bloqueo marítimo y la guerra económica del régimen estadounidense contra Irán, constituye una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional".
El documento calificó los ataques como una "peligrosa escalada" de las tensiones y una amenaza para la paz y la seguridad regional e internacional, por lo que pidió a la ONU actuar "de inmediato" ante las acciones estadounidenses. Asimismo, la cartera defendió el derecho de la República Islámica a la legítima defensa y aseguró que Irán está decidido a defender su soberanía y sus intereses nacionales, advirtiendo de que las Fuerzas Armadas iraníes responderán "de manera firme y apropiada" a cualquier nueva agresión militar.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó este miércoles que sus fuerzas atacaron dos buques estadounidenses, ocho petroleros y una decena de embarcaciones en el estrecho de Ormuz, así como una base estadounidense en Jordania, en respuesta a los ataques de Washington. La Guardia no ofreció más detalles sobre los buques atacados, pero reiteró que "el estrecho de Ormuz permanece bajo la vigilancia y gestión" de su Fuerza Naval. La tensión ha escalado en torno a esa vía marítima en los últimos días, con bombardeos estadounidenses contra territorio y buques iraníes, y ataques de Teherán en respuesta contra objetivos y embarcaciones de EE.UU. en Oriente Medio.
Irán bloqueó el estrecho tras el comienzo de la guerra, el 28 de febrero, y lo ha convertido en su principal medida de presión en el conflicto. Estados Unidos, a su vez, ha establecido un cerco a puertos y buques iraníes y, en las últimas semanas, había logrado restablecer parte del tráfico marítimo a través de una ruta meridional cercana a Omán, un flujo que ha disminuido en los últimos días tras el cruce de ataques, según datos de la consultora marítima Kepler. Con esta nueva escalada, la confrontación en el golfo Pérsico se intensifica, y la comunidad internacional observa con preocupación un conflicto que amenaza con desestabilizar aún más una región ya de por sí volátil.