Geopolítica

Qatar y Emiratos Árabes Unidos advierten que la protección de EE.UU. es insuficiente

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Qatar y Emiratos Árabes Unidos han presentado un frente común en el Foro Hili de Abu Dabi, donde coincidieron en que los países del Golfo deben reforzar sus propias capacidades de defensa y no depender exclusivamente de la alianza con Estados Unidos. En intervenciones separadas, ambos países subrayaron que la guerra con Irán ha evidenciado las limitaciones de la protección externa y la necesidad de construir una arquitectura de seguridad regional más autónoma y resiliente.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, instó a los países del Golfo a asumir la autosuficiencia en materia de seguridad como "la única vía posible". "Contar con fuerzas internacionales en la región y con una alianza estratégica con Estados Unidos es muy importante, pero no basta", afirmó. "No podemos depender solo de ellos para nuestra seguridad". Qatar alberga la mayor base militar estadounidense de Oriente Medio, pero Al Ansari dejó claro que la protección externa no puede sustituir la capacidad propia de los Estados del Golfo.

Por su parte, el asesor diplomático de la presidencia de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, señaló que la región tendrá que encontrar vías para reconstruir sus relaciones con Irán, aunque advirtió que "la confianza es la montaña que tendremos que escalar". "Debemos distinguir claramente entre reconstruir una relación necesaria y funcional con Irán y reconstruir la confianza que se ha roto. Lo primero es imprescindible, lo segundo será mucho más difícil", afirmó. Gargash calificó los ataques iraníes contra los países del Golfo como "una guerra premeditada, una opción deliberada, librada contra sus vecinos en clara violación del derecho internacional".


Ormuz y la seguridad energética

Ambos países coincidieron en que el estrecho de Ormuz no puede estar sujeto a la coerción de un solo Estado. Gargash advirtió que las exportaciones de energía de los Emiratos no serán tomadas como rehenes, y subrayó que el país está ampliando puertos en su costa oriental y desarrollando oleoductos, ferrocarriles y otras rutas alternativas para garantizar el flujo de sus exportaciones. "La libertad de navegación no es una concesión que pueda otorgarse ni un principio que deba renegociarse bajo presión", añadió.

Al Ansari, por su parte, insistió en que "la seguridad del Golfo es inseparable de la seguridad energética global, del comercio y de la navegación marítima", y abogó por reforzar el Consejo de Cooperación del Golfo y construir una arquitectura de seguridad regional basada en la seguridad colectiva, la diplomacia y una interdependencia económica más profunda.


La relación con Irán: realismo y desconfianza

Tanto Qatar como Emiratos Árabes Unidos coincidieron en que la geografía obliga al compromiso con Irán, pero que la confianza se ha roto de manera profunda. Gargash señaló que "la presunción de buena fe que había sustentado gran parte de la relación de los países del Golfo con Irán se desmoronó en cuestión de horas", y que reconstruirla "podría llevar muchos años, quizás décadas". Ambos países dejaron claro que sus economías no pueden quedar supeditadas a Teherán y que la seguridad regional debe ser gestionada por los propios Estados del Golfo, con el apoyo de sus aliados, pero sin delegar en ellos la responsabilidad última. Con estas declaraciones, Qatar y EAU envían un mensaje claro a Washington y a la comunidad internacional: la era de la dependencia exclusiva ha terminado, y el Golfo está dispuesto a tomar las riendas de su propia seguridad.