Los incendios forestales que han asolado Europa este verano, marcado por temperaturas récord y una sequía prolongada, han sometido a una presión sin precedentes al Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la UE (ERCC), el organismo encargado de monitorizar estos desastres y movilizar recursos para asistir a los países afectados. La temporada, que comenzó «excepcionalmente pronto» a finales de abril, ha obligado a activar el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea en diez ocasiones para atender fuegos en Estados miembros, según destacó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante una visita al centro este lunes.
España ha sido uno de los países que ha recurrido a esta ayuda en dos ocasiones: a finales de julio y nuevamente a mediados de agosto. En ambos casos, el ERCC coordinó el envío de centenares de bomberos y decenas de vehículos de extinción procedentes de la reserva estratégica de la UE, que actualmente está compuesta por 22 aviones, 5 helicópteros y 777 bomberos preposicionados en diferentes países del club comunitario, especialmente en las áreas con mayor riesgo de incendios.
Los datos reflejan la magnitud de la crisis. En 2025, los incendios forestales quemaron en la UE más de un millón de hectáreas durante toda la temporada, que se extiende hasta finales de septiembre. En 2026, con un mes aún por delante, ya se superan las 600.000 hectáreas calcinadas, una cifra que triplica la media histórica en el territorio comunitario y que sitúa a esta temporada entre las peores registradas en la UE.
«Debemos estar preparados para un mundo donde los fenómenos extremos suceden con mayor frecuencia, en más lugares y al mismo tiempo», advirtió Von der Leyen, quien elogió la labor del ERCC y subrayó que «ha demostrado que Europa puede responder cuando golpea una crisis». No obstante, la presidenta del Ejecutivo comunitario insistió en la necesidad de «aprender de cada crisis» y de que la UE «se adapte más rápido, refuerce su prevención y actúe antes de que las emergencias se conviertan en desastre».
El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias, con sede en Bruselas, opera las 24 horas y cuenta con 26 expertos meteorológicos y forestales permanentes que monitorizan en tiempo real la situación en los Estados miembros y apoyan los despliegues mediante análisis meteorológicos y científicos. Durante la temporada de incendios, este equipo se refuerza con otros 25 expertos adicionales de los Estados miembros y países participantes —entre los que se encuentran Noruega, Turquía o Ucrania—, así como especialistas en colaboración con instituciones científicas.
Más allá de los incendios, el ERCC también monitoriza otras crisis y desastres naturales, como los terremotos en Venezuela o las inundaciones en Nepal, y canaliza, a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, la asistencia económica a los países afectados. La experiencia de este verano, sin embargo, ha dejado una lección clara: el cambio climático no espera, y la capacidad de respuesta europea deberá seguir fortaleciéndose para hacer frente a una nueva realidad en la que los extremos se han convertido en la norma.