La compañía matriz de Facebook e Instagram, Meta, ha llegado a un acuerdo histórico para resolver demandas presentadas por estados y territorios de Estados Unidos que la acusaban de diseñar sus plataformas para fomentar un uso adictivo entre niños y adolescentes. El pacto, aprobado por una jueza federal, contempla un desembolso de hasta 18.000 millones de dólares a lo largo de diez años y obliga a la empresa a implementar nuevas restricciones para las cuentas de menores, aunque sin admitir irregularidad alguna.
Entre las principales medidas figuran un límite diario de dos horas para adolescentes en Facebook e Instagram, que solo podrá ser desactivado con autorización paterna; un bloqueo nocturno entre la medianoche y las 6:00 de la mañana; la suspensión de notificaciones durante buena parte del horario escolar; y la ocultación por defecto de los contadores de "me gusta" en las cuentas de adolescentes. Además, Meta deberá reforzar sus mecanismos de verificación de edad para impedir que menores de 13 años accedan a servicios para los que no cumplen el requisito mínimo.
El pago se estructura en dos tramos: aproximadamente 12.700 millones de dólares se destinarán directamente a los estados, mientras que otros 5.300 millones quedarán condicionados a que otras plataformas como YouTube y TikTok adopten medidas similares y alcancen acuerdos equivalentes. Los fondos podrán ser utilizados por los estados en iniciativas relacionadas con la seguridad de menores en internet y otras prioridades públicas.
El acuerdo, sin embargo, no pone fin a todos los problemas legales de Meta. La empresa aún enfrenta demandas individuales y otros procesos vinculados a presuntos daños provocados por sus plataformas, mientras que Florida y Nuevo México mantienen litigios separados. Las demandas originales sostenían que ciertas características de Facebook e Instagram fueron diseñadas para mantener a los menores conectados durante períodos prolongados, lo que podía contribuir a problemas de salud mental y uso compulsivo.
Con este pacto, considerado uno de los acuerdos judiciales más relevantes alcanzados hasta ahora entre autoridades estadounidenses y una empresa tecnológica por la protección de niños y adolescentes en entornos digitales, Meta sienta un precedente que podría influir en la regulación futura de las redes sociales y en la responsabilidad de las grandes tecnológicas sobre el bienestar de los usuarios más jóvenes.