El precio del barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) ha abierto la sesión de este martes con una pronunciada caída del 3,25 %, situándose en 82,25 dólares, a pesar de que la Administración de Donald Trump ha desvelado un nuevo paquete de sanciones contra Irán que pretende asfixiar su economía y cerrar todas sus vías de ingresos. A las 09:00 hora local (13:00 GMT), los futuros para el mes de octubre restaban 2,76 dólares respecto al cierre anterior.
Tradicionalmente, el mercado del crudo reacciona al alza cuando se intensifican las tensiones geopolíticas, pero en esta ocasión la tendencia se ha invertido. Los analistas atribuyen la caída a la percepción de que el endurecimiento de las sanciones —bautizado por Washington como "Operación Paria Económico"— no supone un riesgo inmediato de disrupción física del suministro, sino que aumenta las posibilidades de forzar a Teherán a retomar las negociaciones y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el plan en una rueda de prensa en la que aseguró que "el Departamento del Tesoro ha identificado todos los nodos, facilitadores y redes que Irán ha utilizado para el contrabando de petróleo y eludir sanciones", y advirtió que "nadie está exento" de ser objetivo de medidas indirectas por negociar con el régimen iraní. Además, anunció nuevas sanciones contra "más de sesenta entidades, individuos y buques en todo el mundo" que facilitan la adquisición de tecnología nuclear y de misiles, la realización de ciberoperaciones y la generación de ingresos petroleros.
El anuncio se produce casi seis meses después del inicio de la guerra entre EE.UU. e Israel contra la República Islámica, en un contexto de conversaciones de paz estancadas y sin visos de un acuerdo definitivo. Sin embargo, el mercado parece haber descontado que la ofensiva económica, por dura que sea, no desembocará en una nueva escalada militar. La información publicada este martes por el New York Times, según la cual el Departamento de Estado planea ordenar el regreso de sus diplomáticos a las embajadas en Oriente Medio, refuerza la hipótesis de que Washington no prevé una reanudación del conflicto a gran escala, lo que alivia las tensiones en los mercados energéticos y provoca el desplome del crudo.