El precio del barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) ha iniciado la sesión de este lunes con un descenso del 1,72 %, situándose en 85,56 dólares, en una jornada marcada por la expectativa ante el anuncio de la nueva campaña de sanciones económicas que Estados Unidos prepara contra Irán. A las 09:00 hora local (13:00 GMT), los futuros para el mes de octubre restaban 1,5 dólares respecto al cierre anterior, reflejando la cautela de los inversores ante la posibilidad de que la presión financiera sustituya a la escalada militar en el conflicto.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene previsto presentar esta tarde los detalles del plan de sanciones, que Washington ha calificado como "la mayor campaña coordinada de aislamiento económico en la historia". En declaraciones la semana pasada, Bessent avanzó que la Administración de Donald Trump no reanudará los ataques cinéticos contra Irán mientras se mantenga la estrategia de "presión económica máxima", y puso como ejemplo los casos de Venezuela y Cuba, donde la combinación de bloqueo y sanciones ha dado resultados en su opinión.
"Daré una rueda de prensa el lunes para decir qué vamos a hacer exactamente. Si estamos aplicando presión económica máxima, significa que probablemente no habrá una reanudación cinética a gran escala", afirmó Bessent en una entrevista con CNBC. Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente frustración por la falta de avances en las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz o alcanzar un acuerdo que ponga fin a una guerra que ya se acerca a los seis meses de duración.
El mercado del petróleo, atento a cada movimiento diplomático, descuenta que el endurecimiento de las sanciones podría aliviar las tensiones militares, pero también añade incertidumbre sobre el futuro de las exportaciones energéticas de la región, una de las más sensibles del planeta. El anuncio de Bessent podría ser el catalizador que defina la próxima dirección de los precios del crudo.