El tablero del Mundial 2026 ya tiene su última pieza. España y Argentina, dos de las grandes favoritas desde el inicio del torneo, se enfrentarán este domingo en East Rutherford (Nueva Jersey) para dirimir quién levanta la Copa del Mundo. Pero si el destino las ha reunido en la final, los caminos que las han llevado hasta allí no podrían ser más opuestos: una ha navegado en aguas tranquilas, la otra ha sobrevivido a tormentas de infarto.
Trayectorias de signo contrario
La selección española, dirigida por Luis de la Fuente, llega al partido decisivo sin haber conocido la derrota y con un dato demoledor: no ha ido por detrás en el marcador ni un solo segundo en sus siete encuentros. Tras un empate inicial sin goles ante Cabo Verde, los españoles endosaron un 4-0 a Arabia Saudí y un 1-0 a Uruguay para sellar el primer puesto del grupo. En las eliminatorias, su rodillo fue implacable: 3-0 a Austria, 1-0 a Portugal, 2-1 a Bélgica con un gol de Merino en el descuento, y una semifinal de autoridad ante Francia (2-0). Su portero, Unai Simón, ha batido el récord de minutos mundialistas imbatido, y el equipo solo ha encajado un tanto en todo el campeonato.
Argentina, en cambio, ha hecho de la épica su seña de identidad. La Albiceleste, vigente campeona, no tuvo problemas en la fase de grupos (3-0 a Argelia con triplete de Messi, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania), pero a partir de octavos el sufrimiento se convirtió en rutina. Remontó un 0-2 contra Cabo Verde en la prórroga, volteó un 0-2 frente a Egipto en los últimos minutos (3-2), necesitó otro suplementario para doblegar a Suiza (3-1) y, en la semifinal contra Inglaterra, igualó en el 85 y sentenció en el 92 (2-1). En total, ha recibido siete goles, uno por partido, pero su fe y su pegada han sido inagotables.
Messi, el faro eterno; Oyarzabal, el héroe silencioso
A sus 39 años, Lionel Messi disputa su sexto Mundial y sigue siendo el indiscutible líder del conjunto argentino. Con ocho goles, comparte el liderato de la tabla de máximos artilleros con Mbappé, y con 21 tantos es ya el máximo realizador histórico de los Mundiales. Además, ha repartido cuatro asistencias. Su figura es tan descomunal que, incluso si Argentina perdiera la final, no sería descartable que se llevara el premio al mejor jugador del torneo.
Al otro lado, España no tiene un astro de ese calibre, sino un bloque sólido y coral en el que todos rinden a un nivel altísimo. Su referente ofensivo es Mikel Oyarzabal, delantero de la Real Sociedad que, con 29 años, ha encontrado por fin el rol de titular indiscutible en un gran torneo. Acumula cinco goles —uno de cada dos partidos con la selección— y ya demostró su capacidad para decidir en citas clave, como en la final de la Eurocopa 2024, donde su tanto ante Inglaterra dio el título a España. Para muchos, es uno de los futbolistas más infravalorados del panorama internacional, pero sus números y su oportunismo hablan por sí solos.
El peso de la historia
España disputará su segunda final mundialista, tras la de Sudáfrica 2010, que ganó 1-0 a Países Bajos en la prórroga gracias a un gol de Andrés Iniesta. Argentina, en cambio, jugará su séptima final y buscará su cuarta estrella. Su palmarés incluye los títulos de 1978 (3-1 a Países Bajos), 1986 (3-2 a Alemania Federal) y 2022, cuando venció a Francia en una final épica que acabó 3-3 y se decidió en los penaltis. Además, ha perdido tres finales: en 1930 ante Uruguay, y en 1990 y 2014 frente a Alemania. Si se alza con el triunfo, se convertirá en el tercer equipo de la historia —tras Italia (1934-1938) y Brasil (1958-1962)— en defender con éxito su corona mundial.
Un único precedente mundialista
Pese a ser dos potencias históricas, España y Argentina solo se han enfrentado una vez en un Mundial. Fue en la fase de grupos de Inglaterra 1966, y los gauchos se impusieron 2-1, aunque aquella edición acabaría con la eliminación de ambos en fases posteriores (Argentina en cuartos, España en grupos). El domingo, en el New York New Jersey Stadium, escribirán su segundo capítulo, y será el más importante de todos.
La final está programada para las 21:00 (hora CET) del 19 de julio. El mundo del fútbol se prepara para un duelo de estilos, de épica y de leyenda, donde la tranquilidad de un equipo que no ha conocido el desgaste chocará con la fe de una selección que ha crecido en las adversidades. La Copa espera, y Nueva York se viste de gala.