El gigante estadounidense de los semiconductores Nvidia ha querido poner este jueves el foco en su creciente ecosistema de colaboraciones en Japón, justo cuando su presidente, Jensen Huang, se encuentra de visita en el archipiélago. En una serie de comunicados publicados en su web, la compañía ha desglosado sus vínculos con entidades financieras como Mizuho y Rakuten Bank, que ya emplean sus modelos abiertos Nemotron y el Agent Toolkit; así como con el fabricante automovilístico Toyota, con quien trabaja en la integración de inteligencia artificial en vehículos e infraestructuras.
Pero la apuesta va más allá del sector privado. Nvidia se ha posicionado como un engranaje clave en la alianza tecnológica entre Washington y Tokio, subrayando su papel en la denominada Misión Génesis, el ambicioso programa estadounidense para acelerar el descubrimiento científico mediante IA. Precisamente el mes pasado, ambos Gobiernos anunciaron una colaboración de investigación en este ámbito, respaldada con inversiones de 1.000 millones de dólares (unos 861.200 euros).
La agenda de Huang, que aterrizó en Japón el miércoles, incluye un importante componente institucional y empresarial. En la víspera, el ejecutivo participó en un evento organizado por Sega en el barrio tokiota de Akihabara para celebrar tres décadas de colaboración entre ambas firmas. Durante el acto, Nvidia confirmó que llevará Virtua Fighter Crossroads, el nuevo juego de lucha que desarrolla Sega, a su plataforma RTX Spark, un innovador «superchip» para ordenadores personales con Windows con el que la compañía aspira a sacudir el dominio histórico de Intel y AMD en ese segmento del mercado.
Pero la gran incógnita está aún por desvelarse. Según ha adelantado la prensa nipona, como el diario Nikkei, Huang ha prometido un «anuncio muy importante» para este jueves, que involucrará al Gobierno japonés y que se centrará en colaboraciones en robótica e IA física. Los detalles del proyecto se mantienen bajo estricta reserva, pero todo apunta a que el gigante tecnológico quiere sellar en Tokio una alianza estratégica que marque un antes y un después en el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada al mundo real.