San Francisco, Estados Unidos. – La selección estadounidense selló este jueves su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 con una victoria por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina en el Estadio Bahía de San Francisco, en un partido que tuvo de todo: ocasiones claras, dos goles anulados, una expulsión y un golazo de tiro libre que sentenció la historia en los minutos finales.
El equipo dirigido por Mauricio Pochettino mostró personalidad para imponerse incluso después de quedarse con un hombre menos durante más de 25 minutos, manteniendo el control del partido y castigando a una Bosnia que nunca encontró la fórmula para reaccionar. El conjunto norteamericano se enfrentará el lunes 6 de julio a Bélgica en Seattle por un lugar entre los ocho mejores del torneo.
Un primer tiempo de ida y vuelta que definió el rumbo
Bosnia comenzó mejor el compromiso y generó la primera ocasión clara a los 10 minutos, cuando Ermedin Demirović exigió una gran intervención de Matthew Freese, que respondió con seguridad para despejar el balón con los puños. Estados Unidos reaccionó siete minutos después, cuando Weston McKennie desbordó por la banda derecha y envió un centro peligroso que la defensa no logró despejar con claridad; el rebote favoreció a Antonee Robinson, cuyo remate se marchó desviado.
Los norteamericanos crecieron con el paso de los minutos y comenzaron a dominar la posesión. A los 30 minutos, Folarin Balogun aprovechó un grave error en la salida de Bosnia para definir con calidad y celebrar el 1-0, pero el árbitro brasileño Raphael Claus anuló la anotación por posición adelantada. Sin embargo, el aviso terminó convirtiéndose en realidad sobre el cierre de la primera mitad: en el tiempo agregado, un nuevo error defensivo de Bosnia dejó el balón servido para Balogun, que no perdonó y conectó un potente zurdazo para enviar a Estados Unidos al descanso con una merecida ventaja de 1-0.
De héroe a villano: la expulsión de Balogun cambió el partido
El delantero estadounidense, figura durante el primer tiempo, vivió un giro inesperado en el complemento. A los 64 minutos, Balogun disputó un balón dividido con Muharemović y terminó impactando con los tapones sobre la pierna de su rival. Claus dejó seguir la acción inicialmente, pero fue llamado por el VAR para revisar la jugada. Tras observar las imágenes, el juez cambió su decisión y mostró la tarjeta roja directa, dejando a Estados Unidos con diez jugadores.
La expulsión parecía darle vida a Bosnia, que adelantó sus líneas en busca del empate. Sin embargo, el conjunto europeo tuvo muchas dificultades para generar ocasiones claras ante una defensa estadounidense bien organizada.
Estados Unidos no renunció al ataque y encontró la sentencia
Lejos de refugiarse, Estados Unidos continuó buscando el segundo gol. A los 78 minutos, Christian Pulisic culminó una excelente jugada colectiva enviando el balón al fondo de la red, pero nuevamente la celebración fue interrumpida por el VAR, que confirmó una posición adelantada y anuló el tanto.
Con un futbolista menos, el equipo de Pochettino siguió mostrando intensidad y personalidad para jugar en campo rival. Bosnia dejó espacios intentando encontrar el empate, y Estados Unidos aprovechó esa situación para seguir generando peligro. La sentencia llegó en el tramo final del encuentro: a los 90 minutos, Malik Tillman ejecutó de manera magistral un tiro libre desde la frontal del área, superó la barrera y colocó el balón en el ángulo derecho, estableciendo el 2-0 definitivo.
Un triunfo con carácter que ilusiona a la afición local
El pitazo final confirmó la clasificación de Estados Unidos a los octavos de final. El equipo de Pochettino dejó una imagen sólida, mostró capacidad para sobreponerse a la expulsión de su principal referente ofensivo y encontró en Freese, McKennie, Pulisic y Tillman piezas fundamentales para sostener el resultado. Aunque Balogun pasó de héroe a villano tras marcar el primer gol y luego ser expulsado, Estados Unidos demostró carácter para cerrar el partido con autoridad y dar un nuevo paso en su camino dentro de la Copa del Mundo.
El próximo desafío para los estadounidenses será el lunes 6 de julio, cuando se enfrenten a Bélgica en Seattle por un lugar entre los ocho mejores del torneo. La afición local, que llenó el Estadio Bahía de San Francisco, celebró una victoria que confirma el crecimiento de un equipo que sueña con dejar huella en su propio continente.