Londres, Reino Unido. – Los niños menores de dos años deberían evitar por completo el uso de pantallas, según una nueva revisión sistemática realizada por investigadores de cuatro universidades británicas, que ha identificado pruebas sólidas de que la exposición temprana a televisores, teléfonos móviles y tabletas puede asociarse a efectos negativos sobre el desarrollo infantil, el lenguaje y la calidad de vida a largo plazo.
El análisis, encargado por la 1001 Critical Days Foundation y realizado por la Universidad de Leeds, Leeds Trinity University, Aston University y la Universidad de Loughborough, señala que el tiempo de pantalla durante los dos primeros años de vida reduce las oportunidades de establecer vínculos con los cuidadores, limita el desarrollo del lenguaje y aumenta la sobreestimulación, en un contexto donde el uso de medios digitales está muy extendido entre los menores de dos años.
Una preocupación global que no se aborda adecuadamente
Rafe Clayton, profesor titular de la Universidad de Leeds, afirmó que «hemos comprobado que el uso de pantallas entre los menores de dos años es una preocupación global que en 2026 no se está abordando de forma adecuada». Dado que los dos primeros años de vida son esenciales para sentar las bases de la salud física y mental, «el tiempo de pantalla tiene implicaciones para toda una generación y para su futura calidad de vida», añadió.
Recomendaciones: cero tiempo de pantalla planificado
A partir de estos resultados, los investigadores recomiendan que los menores de dos años no tengan ningún tiempo de pantalla planificado ni regular. Piden que se revisen todas las recomendaciones que avalan el tiempo de pantalla compartido para esta franja de edad o que sugieren que la tecnología de pantalla es adecuada para «todas las edades».
Richard James, experto en conductas adictivas de la Universidad de Loughborough, explicó que «debido a la falta de pautas, los padres están enseñando sin querer a niños y bebés a desarrollar hábitos poco saludables y una relación problemática con los dispositivos con pantalla». «Esperamos que estas conclusiones sirvan de referencia para padres, profesionales y responsables políticos, que les ayuden a promover un uso sostenible de la tecnología y a elaborar orientaciones adecuadas para los niños pequeños», declaró.
El uso de pantallas aumenta entre los niños
Los investigadores señalan que, a los dos años, el uso diario de pantallas es casi universal y supera los límites recomendados. Advierten que uno de los principales motores de esta exposición temprana es la carga de trabajo de los progenitores, que lleva a los cuidadores a recurrir a las pantallas como una especie de «canguro digital» para mantener ocupados a los niños.
Andrea Leadsom, fundadora de la 1001 Critical Days Foundation, que encargó la revisión, señaló que «las familias están afrontando este reto sin la información y el apoyo que necesitan. La responsabilidad no puede recaer solo sobre sus hombros». Añadió que las empresas tecnológicas deben reconocer su papel y que no se debería ofrecer a los padres contenido etiquetado o promocionado como adecuado para bebés cuando las pruebas apuntan en sentido contrario.
El estudio pone de relieve la necesidad de una acción coordinada entre gobiernos, empresas tecnológicas y profesionales de la salud para proteger a la infancia de los riesgos asociados al uso temprano de pantallas y garantizar un desarrollo saludable para las próximas generaciones.