Bogotá, Colombia.– El candidato de derechas Abelardo de la Espriella, admirador confeso del presidente estadounidense Donald Trump, se impuso este domingo en una reñida primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, al obtener el 44% de los votos frente al 41% del senador izquierdista Iván Cepeda, respaldado por el presidente saliente Gustavo Petro, según el escrutinio oficial con el 99,98% de las mesas contabilizadas.
El resultado, mejor de lo esperado para De la Espriella —abogado de 47 años, cantante y empresario de moda que se hace llamar 'El Tigre' y se presenta como un 'outsider' decidido a romper las normas de la política tradicional—, abre la puerta a una segunda vuelta el próximo 21 de junio entre ambas candidaturas, en unos comicios que redefinirán el rumbo del país andino y sus relaciones con Estados Unidos.
Denuncias de manipulación sin pruebas
Cepeda y el presidente Petro sembraron dudas sobre los resultados al afirmar, sin aportar pruebas, que cientos de miles de votos fueron manipulados y que actores extranjeros interfirieron en el desenlace. «Solo cuando las comisiones de escrutinio hayan aclarado plenamente lo ocurrido nos pronunciaremos sobre los resultados de esta noche», declaró Cepeda, aunque reconoció que la votación probablemente irá a una segunda vuelta. Se comprometió a derrotar a la «extrema derecha fascista» en la segunda ronda y vinculó a su rival con «mafiosos y plutócratas».
De la Espriella, por su parte, celebró el resultado y prometió endurecer la ofensiva contra los grupos armados, construir diez megacárceles al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele y romper con las políticas progresistas de Petro.
Polarización y contexto de presión de EE.UU.
La votación, marcada por una fuerte polarización, se produce en un momento en que la Administración Trump desempeña un papel más agresivo en América Latina que ningún Gobierno estadounidense en décadas, aumentando la presión sobre Colombia, México y Ecuador para que endurezcan la lucha contra el crimen organizado. De la Espriella, aliado de Trump, ha prometido alinear la política de seguridad colombiana con la visión del magnate republicano.
En contraste, Cepeda ha defendido continuar la agenda progresista de Petro y el fallido plan de «paz total» mediante negociaciones con guerrillas y bandas criminales, una estrategia que chocaría previsiblemente con las exigencias de Washington.
El fantasma de la violencia y el asesinato de un candidato
Las elecciones, diez años después del histórico acuerdo de paz con las FARC, se han interpretado como un referéndum sobre las políticas de Petro. Aunque el pacto alimentó la esperanza de romper el ciclo de violencia, los grupos armados han aprovechado las negociaciones para ganar terreno, y los homicidios han repuntado. En la antesala de los comicios, los ataques con drones y los atentados armados se intensificaron, y el pasado junio el político y aspirante presidencial Miguel Uribe Turbay, de 39 años, fue asesinado a tiros en un mitin.
Segunda vuelta y perspectivas
El ajustado resultado complica las perspectivas de Cepeda, ya que se espera que De la Espriella capitalice el apoyo de los votantes que en primera ronda optaron por otros candidatos conservadores. La segunda vuelta del 21 de junio decidirá si Colombia gira hacia la derecha dura alineada con Trump o mantiene el rumbo progresista de Petro.