El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha avanzado este martes que la Administración Trump está ultimando una nueva ronda de aranceles que afectará a decenas de países, en un movimiento que podría materializarse en los próximos días. «Esperamos que haya novedades pronto», declaró Greer en una entrevista en CNBC, al ser cuestionado por un artículo del Financial Times que apunta a un anuncio inminente. Sin embargo, el responsable comercial no precisó la fecha exacta de entrada en vigor, argumentando que debe informar previamente al Congreso y a las partes implicadas.
La advertencia llega en un momento crítico, a días de que expiren los aranceles generales impuestos por Trump el pasado 24 de febrero, a menos que el Congreso apruebe su prórroga. Aquella medida fue adoptada después de que el Tribunal Supremo anulara los gravámenes previos —ordenados bajo una ley de emergencia— al considerar que el presidente había excedido sus facultades. Salvo contadas excepciones, la Constitución otorga al Congreso la competencia exclusiva en materia arancelaria, lo que añade presión sobre la Casa Blanca para obtener el respaldo legislativo.
En la misma entrevista, Greer también apuntó a una investigación en curso sobre productos procedentes de 60 países por presunto uso de trabajo forzoso. De confirmarse estas prácticas, el Gobierno de Trump aplicaría aranceles adicionales al amparo de las leyes que prohíben la importación de mercancías elaboradas con mano de obra forzada, abriendo un nuevo frente comercial.
Por otro lado, el lunes Trump ya había anunciado un arancel del 50% a la mayoría de las importaciones desde Canadá, que entrará en vigor en treinta días. Quedan excluidos del gravamen sectores como la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado. La Casa Blanca justificó la medida como respuesta al humo de los incendios forestales canadienses que ha afectado gravemente la Costa Este de EE.UU., una explicación que ha generado escepticismo entre analistas y socios comerciales.
Con esta cascada de anuncios, la Administración Trump redobla su apuesta proteccionista, en un contexto de creciente tensión con sus aliados y de incertidumbre sobre el futuro de las reglas del comercio global.