Por primera vez, las calles de Roma han sido testigo de una movilización inédita: unos 6.000 miembros del Ejército, la Marina, la Aeronáutica, los Carabinieri y la Guardia di Finanza salieron el sábado a la capital para hacer oír sus reivindicaciones. Bajo el lema "Cada día servimos a Italia, hoy pedimos respeto", los manifestantes recorrieron la ciudad con pancartas y banderolas, en una protesta convocada por los principales sindicatos del sector de defensa y seguridad para exigir al Gobierno medidas urgentes contra la crisis económica y mejoras en las condiciones laborales y de pensión.
La movilización se produce apenas unos días después de que se renovara el contrato para 430.000 agentes, un acuerdo que contempla un incremento de 188 euros brutos mensuales y un pago único de 2.448 euros por atrasos, negociado por el ministro de Administración Pública, Paolo Zangrillo, y varias organizaciones sindicales. Sin embargo, los sindicatos Sinafi, Nsc, Usami Aeronautica, Itamil y Silmm rechazaron el pacto y optaron por la vía de la protesta, al considerar insuficientes las medidas adoptadas.
Las reivindicaciones, formalizadas en una nota previa, se articulan en cuatro ejes principales: una solución real para la previsión social complementaria y la paralización del aumento de la edad de jubilación hasta los 65 años; un escudo jurídico que proteja a los servidores del Estado de procesos judiciales derivados del cumplimiento de su deber; una adecuación salarial que compense el encarecimiento del costo de vida; y un plan ambicioso de nuevas contrataciones, formación y modernización del modelo profesional.
Massimiliano Zetti, secretario general del Nsc (sindicato de Carabinieri), explicó los motivos del rechazo: "No se ha mantenido lo que desde el punto de vista económico debía habérsenos dado. La seguridad tiene un coste, y dentro de esos uniformes hay familias, personas, mujeres y hombres que trabajan para el Estado. Es justo que se les retribuya de forma equitativa".
La protesta italiana no es un fenómeno aislado. En 2023, los sindicatos SILP, SIULP y SAP ya habían organizado movilizaciones similares en Italia, reclamando fondos para renovar contratos y cubrir vacíos de plantilla. En Francia, en enero de 2024, los policías se manifestaron para exigir primas salariales y garantías sobre turnos de cara a los Juegos Olímpicos de París. En España, el sindicato Jusapol ha repetido en 2024 sus protestas por la equiparación salarial con las policías autonómicas, sumando además un fuerte rechazo político a la ley de amnistía. Y en Bélgica, entre 2022 y 2023, las "huelgas blancas" y los bloqueos de los policías llegaron a paralizar los accesos al aeropuerto de Bruselas.
El malestar recorre Europa. En Italia, la movilización del sábado ha puesto sobre la mesa una cuestión de fondo: el reconocimiento económico y social de quienes protegen el Estado, y la urgencia de que el diálogo social se traduzca en respuestas concretas.