Geopolítica

La ONU advierte que desminar Ormuz es "mucho más complejo y costoso" que limpiar tierra firme

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Naciones Unidas.– Mientras la atención geopolítica se centra en el pulso entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz, un experto de la ONU ha lanzado una advertencia técnica que añade una capa de urgencia a la crisis. Paul Heslop, coordinador de Naciones Unidas para la acción contra las minas en Ucrania, explicó este viernes que la eliminación de minas marinas, como las que Irán ha sembrado en el estrecho, es una operación "mucho más complicada, costosa y requiere técnicas avanzadas" en comparación con la remoción de minas terrestres.

En una conferencia de prensa centrada en la situación de Ucrania, Heslop respondió a preguntas de periodistas sobre el desafío que enfrentaría cualquier intento de reabrir el estratégico paso marítimo. Y fue categórico: "Una mina terrestre es un problema bidimensional. Está en la superficie o justo debajo. En cambio, las minas marinas pueden estar en la superficie del agua, ser subsuperficiales o incluso estar en el lecho marino o en el fondo de un río". Si además no están ancladas o se desplazan, añadió, "aumenta la dificultad y el tiempo para encontrarlas".

El impacto devastador de una mina marina

Heslop también destacó las diferencias abismales en cuanto al impacto. "Si una persona pisa una mina, es devastador para ese individuo; si ocurre con un vehículo, afecta a quienes están dentro. Pero si hablamos de un petrolero de 100 o 200 millones de dólares que transporta un millón de barriles de petróleo, el impacto de una mina marina no solo es financiero y humano, sino que también tiene un coste ambiental enorme". Un derrame de crudo en el Golfo Pérsico sería una catástrofe ecológica de proporciones incalculables.

El experto recordó que operaciones como la que se requeriría en Ormuz han sido históricamente asumidas por países con capacidades tecnológicas de primer nivel. No es una tarea que cualquier nación pueda emprender. Por eso, la advertencia de Heslop es también un mensaje a la comunidad internacional: la reapertura del estrecho no es solo una cuestión política, sino un desafío logístico y técnico mayúsculo.

Lecciones desde Ucrania: robots subacuáticos para aguas contaminadas

Heslop utilizó el ejemplo de Ucrania, donde el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha proporcionado más de 60 robots subacuáticos para la eliminación de artefactos explosivos sin detonar en vías fluviales. La tecnología existe, pero es costosa y requiere personal altamente entrenado. En el caso de Ormuz, donde las minas han sido desplegadas en un entorno marino de alta profundidad y corrientes complejas, la dificultad se multiplica.

El presidente Donald Trump ha ordenado el "proceso de limpieza" del estrecho, pero la realidad es que incluso con la tecnología más avanzada, la operación podría llevar meses. Y mientras tanto, el 20% del petróleo mundial sigue sin fluir, los precios se disparan y la economía global se resiente.

Un llamado a la acción (y a la cooperación)

La intervención de Heslop no es solo una advertencia, sino un llamado implícito a la cooperación internacional. Las minas marinas no entienden de bandos. Limpiarlas es un bien común. Pero por ahora, la tarea parece recaer únicamente en una armada que, según sus propias autoridades, "tiene todo el tiempo del mundo". El mundo, en cambio, no lo tiene. Y cada día que pasa, el costo de la guerra en Irán se mide en barriles de petróleo no extraídos, en vidas humanas y en un medio ambiente que podría sufrir una herida irreversible. La lección de Heslop es clara: desminar el mar es un arte mucho más complejo que desminar la tierra. Y el tiempo, como las mareas, no espera.