Washington.– Las aguas internacionales se han convertido en un campo de batalla silencioso. La Armada de Estados Unidos interceptó y abordó en la madrugada de este jueves un buque cisterna sin bandera, el M/T Majestic X, que transportaba petróleo desde Irán en el océano Índico, dentro del área de responsabilidad del Comando del Indopacífico. La operación, realizada "en ejercicio del derecho de visita", es la segunda interdicción de este tipo en menos de una semana, después del abordaje del tanquero sancionado M/T Tifani el pasado martes.
El Pentágono difundió imágenes de la operación, incluyendo un video donde se escucha a un militar estadounidense advertir por radio a la tripulación del Majestic X que estaban a punto de subir a bordo. "Seguiremos aplicando la ley en el ámbito marítimo, a nivel global, para desarticular redes ilícitas e interceptar buques que brinden apoyo material a Irán, dondequiera que operen. Las aguas internacionales no pueden ser utilizadas como escudo por actores sancionados", indicó el Departamento de Guerra en un comunicado.
Bloqueo total y caza de buques: 31 interceptaciones en lo que va de operación
Estas interdicciones no son hechos aislados. Forman parte del bloqueo naval total impuesto por el presidente Donald Trump a las costas iraníes, una respuesta al cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. El domingo pasado, Trump ya había informado que la Armada disparó e incautó un buque de carga de bandera iraní que intentó burlar el cerco. En total, según el Comando Central (Centcom), Estados Unidos ha interrumpido el paso de al menos 31 buques desde que comenzó el bloqueo.
Más de 10.000 militares estadounidenses, 17 navíos de guerra y 100 aeronaves patrullan las aguas cercanas a Irán para garantizar que ninguna embarcación entre o salga de sus puertos. La presión es máxima. El objetivo: asfixiar la economía iraní y forzar a Teherán a negociar su programa nuclear y el control del estrecho.
La tregua se alarga, pero la guerra naval no cesa
Trump extendió indefinidamente el alto el fuego con Irán, a la espera de que el gobierno de la República Islámica (al que considera dividido) presente una propuesta unificada de acuerdo. El presidente afirmó que las negociaciones de paz podrían retomarse el próximo viernes en Pakistán. Sin embargo, sobre el terreno, la guerra naval no da tregua. Las interdicciones de buques se suceden, y la Guardia Revolucionaria iraní ha advertido que responderá a cualquier agresión.
En medio de las tensiones, el Pentágono anunció este miércoles la salida del secretario de Marina, John Phelan, tras meses de disputas internas entre la jefatura del rebautizado Departamento de Guerra y altos rangos militares. Un cambio en la cúpula en plena crisis.
El océano Índico se ha convertido en un escenario de alta tensión. Los petroleros iraníes, perseguidos como si fueran submarinos enemigos, son interceptados y abordados. El bloqueo naval es una realidad, y la comunidad internacional observa con preocupación. La guerra no se libra solo en el desierto o en las montañas, sino también en el mar. Y en las aguas del Índico, la Armada estadounidense está dejando claro su mensaje: nadie romperá el cerco. Ni siquiera los buques fantasma.