Bruselas/Kiev.– El pulso político que mantuvo en vilo a Europa durante dos meses ha llegado a su fin. La Unión Europea aprobó este jueves el préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, después de que Hungría levantara su veto, allanando el camino para un desembolso que Kiev necesita desesperadamente para sostener su economía y su esfuerzo bélico. El procedimiento, iniciado el miércoles por los embajadores de los Veintisiete, concluyó sin objeciones, cerrando así el último reglamento pendiente que requería unanimidad al implicar una modificación del presupuesto comunitario.
El fin del bloqueo se produjo dos días después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunciara la reparación del oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia. La interrupción del flujo a través de esta infraestructura fue la excusa que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, utilizó en febrero para vetar el préstamo, en un movimiento que sus socios europeos calificaron como "chantaje inaceptable". Que Orbán hubiera respaldado el préstamo y conseguido una cláusula de no participación para su país fue especialmente irritante para otros Estados miembros. Un alto diplomático describió el veto como un "punto de inflexión" en las relaciones entre Bruselas y Budapest.
El factor Magyar: la derrota de Orbán allana el camino
Orbán hizo de su disputa con Zelenski sobre Druzhba un tema recurrente en su campaña de reelección. Sin embargo, la historia le jugó en contra. El líder de la oposición, Péter Magyar, arrasó en las urnas con la promesa de restaurar el Estado de derecho y una relación más constructiva con la UE. La transición húngara, la primera en 16 años, desbloqueó el estancamiento. Chipre, que ostenta la presidencia de turno del Consejo de la UE, aprovechó la oportunidad y añadió el préstamo a la reunión de embajadores incluso antes del anuncio de Zelenski sobre Druzhba.
"El desbloqueo es la señal adecuada en las circunstancias actuales. Rusia debe poner fin a su guerra. Y los incentivos para ello solo pueden surgir cuando tanto el apoyo a Ucrania como la presión sobre Rusia sean suficientes", declaró Zelenski el miércoles. "Es importante que el paquete de apoyo europeo entre en funcionamiento rápidamente".
Made in Europe: condiciones y desembolsos
La Comisión Europea, que gestionará el plan financiero, afirma que el primer desembolso a Kiev se hará "lo antes posible" una vez que estén listos todos los documentos legales y técnicos. Para 2026, Bruselas tiene previsto transferir gradualmente 45.000 millones de euros, de los que 16.700 millones se destinarán a apoyo financiero y 28.300 millones a apoyo militar. Los pagos estarán condicionados a las reformas que apruebe Kiev. Cualquier retroceso en la lucha contra la corrupción podría provocar una suspensión temporal de la ayuda.
En particular, el capítulo militar del préstamo tendrá disposiciones 'Made in Europe' para garantizar que la mayor parte posible de la financiación se destine a los productores nacionales, en lugar de a los fabricantes estadounidenses. Los 45.000 millones de euros restantes se mantendrán hasta 2027 y cubrirán dos tercios de las necesidades de financiación de Ucrania. Se espera que los aliados occidentales cubran el último tercio.
El préstamo conjunto excluirá a Hungría, Eslovaquia y la República Checa. Los otros 24 Estados miembros pagarán por ello unos 3.000 millones de euros anuales en concepto de intereses. Sólo se pedirá a Ucrania que devuelva el préstamo si Rusia accede a reparaciones de guerra, algo que Moscú ha descartado categóricamente. La Comisión insiste en que se reserva el derecho a utilizar los 210.000 millones de euros en activos inmovilizados del Banco Central ruso para compensar la falta de reparaciones.
Un respiro para Kiev en medio de la tormenta
La aprobación del préstamo es un respiro vital para Ucrania, que enfrenta una crisis energética agravada por los ataques rusos a su infraestructura y una economía dependiente de la ayuda externa. El apoyo europeo no solo inyecta liquidez, sino que envía una señal de unidad a Moscú. La guerra, que ya supera los cuatro años, ha dejado miles de muertos y ciudades devastadas. El préstamo de 90.000 millones no ganará la guerra por sí solo, pero permitirá a Kiev seguir financiando su ejército, pagar salarios y mantener los servicios básicos. El camino hacia la paz aún es largo, pero al menos el tren europeo vuelve a estar en marcha. Y Ucrania, por ahora, sigue en él.