Seúl.– La guerra en el Golfo Pérsico ya se siente en los tiques de avión. Las aerolíneas surcoreanas anunciaron este jueves que aplicarán en mayo el nivel más alto de recargos por combustible desde que se introdujo el sistema actual en 2016. Korean Air, Asiana y otras compañías del país elevarán sus tarifas al nivel 33, el máximo de la escala, en respuesta al disparo del precio del crudo provocado por el bloqueo del estrecho de Ormuz y la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El recargo se calcula con base en el indicador de la Media de Platts de Singapur (MOPS), que promedió 214,71 dólares por barril entre el 16 de marzo y el 15 de abril, un nivel que no se veía en décadas. El salto ha sido brutal: de nivel 18 en abril a nivel 33 en mayo, la mayor subida mensual desde que existe el sistema. Es la primera vez que se activa el tramo más alto, un reflejo de la gravedad de la crisis energética global.
Korean Air: un vuelo internacional puede costar hasta 383 dólares más
Korean Air, la principal aerolínea del país, publicó en su sitio web los nuevos rangos: los vuelos internacionales de ida tendrán un recargo de entre 75,000 wones (unos 51 dólares) y 564,000 wones (383 dólares). En abril, el margen era de 42,000 a 303,000 wones (29-205 dólares). El incremento es de hasta un 80% en los vuelos más largos. Los pasajeros que viajen a América o Europa pagarán el máximo, mientras que los destinos asiáticos de corta distancia sufrirán aumentos más moderados, pero igualmente significativos.
La aerolínea, que ya había anunciado a finales de marzo la activación de un "modo de gestión de emergencia" para hacer frente al encarecimiento del combustible, no ha ocultado la gravedad de la situación. Su filial, Asiana Airlines, ha adoptado medidas similares. El sector aéreo, que apenas se recuperaba de la pandemia, ahora se enfrenta a una tormenta perfecta: los precios del queroseno de aviación se han disparado más de un 40% en lo que va de año, y las aerolíneas no tienen más remedio que trasladar el coste a los pasajeros.
El impacto global: los vuelos a Asia, los más castigados
Corea del Sur es un país muy dependiente de las importaciones de petróleo, y su industria aérea es una de las más sensibles a las fluctuaciones del crudo. El recargo por combustible, que se revisa mensualmente, ha escalado de forma imparable desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Los analistas advierten que, si el conflicto se prolonga, los niveles podrían mantenerse altos durante todo el verano, la temporada alta de viajes.
Los pasajeros que ya habían comprado sus billetes con antelación no se librarán: el recargo se aplica en el momento de la emisión, y las aerolíneas tienen derecho a ajustarlo hasta la fecha del vuelo. Las agencias de viajes recomiendan a los consumidores que comprueben las condiciones de sus reservas. Mientras tanto, las aerolíneas surcoreanas intentan mitigar el impacto con medidas de eficiencia, pero la realidad es que el combustible supone entre el 20% y el 30% de sus costes operativos.
Un aviso para el resto del mundo
Lo que ocurre en Corea del Sur es un anticipo de lo que vendrá en otros países. Las aerolíneas de todo el mundo están evaluando subidas similares. El precio del petróleo Brent, que se mantiene por encima de los 90 dólares por barril, y la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz mantienen en vilo a la industria. Los pasajeros, mientras tanto, tendrán que apretarse el cinturón (y el bolsillo) para volar. La guerra en Oriente Medio ya tiene un precio en los tiques de avión. Y es el más alto de la historia.