El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó este viernes que la Unión Europea se ha "sumado oficialmente" a la Operación Economic Outcast, la iniciativa de sanciones liderada por Washington para aislar a Irán del sistema financiero mundial, y elogió al bloque por haberse adelantado en su apoyo. Sin embargo, el comunicado de la Comisión Europea al que aludió Bessent, publicado el lunes durante la reunión del G20 en Asheville (Carolina del Norte), está muy lejos de confirmar esa adhesión formal, y en ningún punto afirma que la UE se sume a la operación.
En el documento, Bruselas enumera sus quejas contra Teherán —programas nuclear y de misiles, desestabilización regional, apoyo militar a Rusia y represión interna— y subraya que "ha adoptado amplias sanciones" propias. También "acoge con satisfacción los esfuerzos para garantizar que Irán cese sus actividades desestabilizadoras y participe de buena fe en negociaciones de paz, también mediante presión económica adicional, incluida la Operación Economic Outcast liderada por Estados Unidos". No obstante, el texto se limita a señalar que la UE "seguirá trabajando estrechamente con Estados Unidos y otros socios", sin anunciar nuevas sanciones, ni alineamiento con las designaciones estadounidenses, ni cambios en su propio régimen sancionador.
Adhesión vs. respaldo: una diferencia crucial
La caracterización de Bessent ha sido recogida por varios medios, pero ni la Comisión Europea ni el Servicio Europeo de Acción Exterior han comentado públicamente esa lectura. Lo que Bruselas ha ofrecido hasta ahora es un respaldo a la presión estadounidense, no su participación formal en la campaña. La diferencia es clave, porque la Operación Economic Outcast —lanzada a finales de agosto— se apoya en sanciones secundarias que penalizan a empresas y bancos extranjeros que sigan haciendo negocios con Irán, abarcando activos digitales, tecnología avanzada, oro, aviación comercial y transporte marítimo.
El Tesoro estadounidense ya ha incluido en su lista a cerca de 60 empresas, particulares y buques, y ha anunciado nuevas medidas semanales. Las empresas europeas podrían verse expuestas a esas penalizaciones, y el Estatuto de Bloqueo de la UE, en principio, les prohíbe cumplir las sanciones estadounidenses contra Irán sin autorización de Bruselas. Por ahora, la brecha entre lo que Washington dice que ha hecho Europa y lo que Europa ha anunciado realmente sigue abierta, y para los bancos y exportadores europeos, la diferencia entre respaldar la campaña y sumarse a ella es la diferencia entre observarla y quedar sometidos a sus efectos. Mientras tanto, Bessent insiste en que el mundo envía "un mensaje claro al régimen iraní" y que Washington "no se detendrá hasta que se haya cortado cada último salvavidas financiero".