El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes en la cumbre del G7 en Évian (Francia) su advertencia más severa contra Teherán, pero acompañada de un giro inesperado: elogió a la cúpula iraní y descartó cualquier intento de cambio de régimen. Fue durante su reunión bilateral con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, al margen de las sesiones del G7.
Ultimátum nuclear: "Caerá el infierno"
"Ellos nunca tendrán un arma nuclear —sentenció Trump ante los periodistas—. No van a adquirirla, no van a hacer nada con ella. Y si lo hacen, sufrirán consecuencias increíbles. Si lo hacen, caerá el infierno sobre ellos". El mensaje fue rotundo: Irán no desarrollará, comprará ni obtendrá un arma nuclear por ninguna vía.
Elogio a los líderes iraníes y descarte de cambio de régimen
Pero la sorpresa llegó cuando el mandatario aseguró que nunca le ha interesado un cambio de régimen en Irán. "El primer grupo (de líderes) está muerto; el segundo también; parte del tercero ha desaparecido. Ahora estamos tratando con personas que considero muy racionales", afirmó. Y añadió: "Fue agradable negociar con ellos; son fuertes, inteligentes, no están radicalizados y quieren ayudar a su país". Una declaración que contrasta con la retórica de confrontación que ha caracterizado sus últimos meses.
El contexto del acuerdo mediado por Pakistán
Las palabras de Trump se producen en plenas negociaciones para formalizar un acuerdo de paz —posiblemente esta semana en Ginebra— que ponga fin al conflicto iniciado el 28 de febrero entre EE.UU., Israel e Irán, y que ha afectado la economía mundial por el cierre del estrecho de Ormuz, vital para el transporte de crudo. El pacto, mediado por Pakistán, busca sellar definitivamente el programa nuclear iraní y restablecer la estabilidad en la región.