Naciones Unidas aún no ha recibido una petición formal de asistencia por parte de las autoridades colombianas tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que el lunes sacudió el oeste del país, aunque el sistema humanitario del organismo ya se prepara para activar sus recursos en cuanto sea requerido, según informó este martes un portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
"Por el momento no se ha producido ninguna solicitud oficial de asistencia internacional, pero eso podría cambiar, y si eso sucede, el sistema de Naciones Unidas y los actores humanitarios estamos preparados para prestar todo el apoyo que esté en nuestras manos", declaró Jens Laerke, portavoz de la OCHA, en una rueda de prensa. Laerke añadió que todo el equipo de la ONU en Colombia está movilizado y en comunicación con sus oficinas regionales y sedes centrales para coordinar una eventual respuesta.
El portavoz subrayó que, antes de cualquier despliegue, es fundamental realizar "una evaluación adecuada" de los daños y las necesidades sobre el terreno. De forma preliminar, se prevé que las principales carencias puedan estar relacionadas con el acceso a agua potable segura, kits de higiene y para el hogar, atención sanitaria y asistencia alimentaria.
Según las cifras provisionales de las autoridades colombianas, el terremoto ha dejado al menos 132 muertos, ha dañado cerca de 5.000 viviendas y ha destruido por completo al menos 387. El portavoz detalló que 61 edificios se han derrumbado, y que más de 550 instituciones educativas, 24 centros de salud y más de 350 centros comunitarios han sufrido afectaciones. Además, 53 carreteras han resultado dañadas y el acceso a servicios esenciales como electricidad, agua y comunicaciones es limitado en varias zonas.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha activado su mecanismo de respuesta de emergencia. Tarik Jasarevic, portavoz del organismo, confirmó que equipos sobre el terreno ya han sido desplegados en las zonas más golpeadas, incluyendo la ciudad de Cali y el departamento de Chocó, para apoyar la evaluación de daños y la coordinación del sector sanitario. La comunidad internacional permanece atenta a la evolución de la emergencia, mientras Colombia evalúa el alcance de una de las peores catástrofes naturales de los últimos años.