Economía

Los bancos centrales del G7 alertan sobre el riesgo de que la computación cuántica rompa la seguridad bancaria

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Los bancos centrales de los países del G7 advirtieron este lunes sobre los problemas de seguridad que el avance de las tecnologías cuánticas podría plantear para la actividad bancaria, en particular la posibilidad de que permitan romper el cifrado de comunicaciones digitales, pagos y acceder a datos financieros sensibles. En un comunicado, el Banco de Francia presentó un primer informe de referencia del grupo de trabajo creado por las entidades emisoras del G7, en el que se subraya la necesidad de «una coordinación eficiente de los actores del sistema financiero».

Los autores del informe explicaron que los avances esperados en informática cuántica podrían amenazar «ciertas hipótesis de seguridad» en las que se basan los sistemas criptográficos actuales, utilizados para garantizar la seguridad de los datos financieros, las comunicaciones digitales de los bancos y los pagos. En particular, destacaron el llamado riesgo de «ataque retroactivo» (‘harvest now, decrypt later’): datos cifrados hoy podrían ser descifrados en el futuro con nuevos desarrollos cuánticos, lo que «subraya la necesidad de tener en cuenta la confidencialidad de los datos a largo plazo».

Las entidades emisoras reconocen que existe incertidumbre sobre el plazo en que esto podría ocurrir, pero dadas las «potenciales implicaciones sistémicas» y lo que está en juego en términos de estabilidad financiera y resiliencia de las infraestructuras de mercado, consideran justificado «un enfoque proactivo». Sobre todo, porque «en entornos fuertemente interconectados, unos niveles de preparación heterogéneos podrían crear vulnerabilidades susceptibles de afectar al conjunto», de ahí la necesidad de coordinación.

En paralelo, el informe reconoce que las tecnologías cuánticas también podrían crear nuevas oportunidades para el tratamiento de la información, permitiendo abordar problemas que hoy son difíciles de resolver con métodos de cálculo clásico. Los bancos centrales del G7 —Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá— crearon en 2025 un grupo de trabajo para evaluar las implicaciones económicas, financieras e institucionales de estas tecnologías. El objetivo no es prescriptivo: no se formulan recomendaciones operativas, sino que se establece un marco estructurado para comprender la situación actual, los retos, las incertidumbres y las principales cuestiones que plantean.