La perspectiva de un deshielo diplomático entre Washington y Teherán sacudió este miércoles los mercados globales. Según informó Axios, ambas partes estarían a punto de firmar un memorando de entendimiento preliminar en las próximas 48 horas, un documento que serviría de base para una salida negociada al conflicto y abriría la puerta a un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní.
La sola posibilidad de una distensión en Oriente Medio golpeó con dureza los precios energéticos. El crudo Brent se derrumbó cerca de un 9 %, cayendo por debajo de los 100 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) descendió un 11 %, hasta situarse en los 90 dólares. La fuerte corrección responde a la expectativa de una normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz, la arteria marítima por la que circula una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
En paralelo, los inversores se volcaron sobre la renta variable. Los futuros de Wall Street llegaron a escalar hasta un 1,3 %, mientras que las principales plazas europeas —Londres, Fráncfort y París— anotaron subidas superiores al 2 %, impulsadas por el alivio en la factura energética y la mejora del clima geopolítico.
El borrador que negocian los enviados de Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, contempla puntos clave: la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán a cambio del levantamiento de sanciones estadounidenses, la liberación de fondos congelados y una reducción gradual de las restricciones marítimas en el Golfo Pérsico. También se incluiría una moratoria al programa nuclear iraní de entre 12 y 15 años —un punto intermedio entre las exigencias de ambas potencias— y mecanismos de verificación más estrictos. El plan fija un plazo inicial de 30 días para negociar un acuerdo integral que desemboque en el levantamiento total de sanciones y garantías definitivas sobre el programa atómico.
Sin embargo, el camino hacia la firma aún presenta escollos. El secretario de Estado Marco Rubio advirtió que no existe consenso definitivo y exigió compromisos claros desde el primer momento. En la Casa Blanca reconocen divisiones internas dentro del liderazgo iraní, un factor que podría demorar o incluso frustrar el entendimiento. Uno de los puntos más sensibles es el destino del uranio altamente enriquecido que ya posee Irán: Washington considera imprescindible que ese material salga del país.
Si el memorando se concreta, las negociaciones podrían trasladarse a sedes como Ginebra o Islamabad, con supervisión de Naciones Unidas. De momento, cualquier señal de distensión en uno de los principales focos de tensión mundial se traduce en movimientos violentos en la energía y los mercados financieros, reflejo de cuánto dependen la economía global y la estabilidad de la región de un posible acuerdo.