Al menos 16 personas han fallecido y cerca de 30,000 han sido evacuadas debido a una serie de incendios forestales que afectan desde el sábado las regiones de Ñuble y Biobío, en el centro-sur de Chile. El presidente Gabriel Boric declaró Estado de Catástrofe en las zonas más impactadas y suspendió su agenda pública para trasladarse a la región de Biobío, donde se registran 15 de las víctimas mortales.
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, detalló que las víctimas fueron halladas en medio de los despliegues de extinción, mientras más de 87 alertas de emergencia fueron emitidas durante la madrugada para proteger a la población. En la comuna de Penco, una de las más afectadas, se estima que las llamas han consumido unas 5,000 hectáreas. En Ñuble, nueve incendios activos han arrasado más de 4,000 hectáreas.
Condiciones climáticas extremas y respuesta coordinada
Los equipos de emergencia enfrentan condiciones especialmente adversas debido al fenómeno conocido como “viento Puelche”, un viento seco y cálido que desciende desde la cordillera de los Andes, elevando las temperaturas y reduciendo la humedad. “Son condiciones bien adversas las que hemos enfrentado”, afirmó Alicia Cebrián, directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres.
El gobernador de Biobío, Sergio Giacaman, comparó la gravedad de la situación con la del terremoto de 2010, una de las mayores tragedias en la historia reciente de Chile. Ante la emergencia, el presidente electo José Antonio Kast hizo un llamado a dejar de lado las diferencias políticas: “Hoy el foco debe ser combatir los incendios, ir en auxilio de las personas afectadas y apoyar a las autoridades”.
Contexto histórico: incendios cada vez más devastadores
Chile enfrenta un patrón creciente de incendios forestales de gran magnitud, agravado por la crisis climática, una megasequía de más de una década y la expansión de la interfaz urbano-rural. Desde 2017, cuando casi 600,000 hectáreas fueron consumidas por el fuego en la zona centro-sur, los incendios han marcado récords trágicos, culminando en febrero de 2024 con 136 fallecidos en la región de Valparaíso.
Las autoridades mantienen movilizados a equipos de bomberos, brigadistas y efectivos militares, mientras se coordina la entrega de ayuda humanitaria a las familias desplazadas y se evalúan los daños en un escenario que aún presenta focos activos y condiciones meteorológicas desfavorables.