El Ejército de la República Islámica de Irán ha anunciado este domingo el pago de una recompensa de 30.000 dólares (unos 26.000 euros) a cualquier ciudadano iraní que logre matar o capturar y entregar a un soldado estadounidense, una cantidad que se duplicará si la acción es ejecutada por una mujer. La medida fue comunicada por el comandante en jefe del Ejército iraní, el general de división Amir Hatami, a través de la agencia oficial IRNA.
Hatami justificó la iniciativa alegando el "gran número de solicitudes" recibidas de ciudadanos que deseaban contribuir económicamente al conflicto contra Estados Unidos e Israel, iniciado el pasado 28 de febrero. "Si una mujer lleva a cabo una acción de este tipo, recibirá el doble de esta recompensa", precisó el alto mando. No obstante, el general no especificó dónde o cuándo se espera que se produzcan estos enfrentamientos, ya que Washington no ha lanzado una invasión terrestre de Irán en los casi seis meses de guerra.
El anuncio de Teherán se produce apenas dos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que, tras la derrota de Irán, proclamará el estratégico estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos. La República Islámica respondió de inmediato, rechazando la pretensión y reafirmando su soberanía sobre el paso marítimo. "El estrecho de Ormuz no puede ser tomado por la fuerza, por un tuit, un portaaviones, una orden o un discurso electoral", sentenciaron las autoridades iraníes.
Este domingo, el general Hatami reivindicó el control de Ormuz como una "capacidad geopolítica concedida por Dios al pueblo iraní" y una de las condiciones de Teherán para poner fin a la guerra. Irán cerró el paso a mediados de julio tras una escalada de bombardeos estadounidenses, a los que respondió con ataques contra objetivos de EE.UU. en Oriente Medio, mientras Washington restablecía el bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes.
Para reabrir el estrecho, Irán exige a Estados Unidos el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de sus puertos y la autorización para vender petróleo en los mercados internacionales. La recompensa por soldados estadounidenses añade una nueva capa de tensión a un conflicto que, seis meses después de su inicio, no muestra signos de desescalada.