Washington D.C., Estados Unidos. – Los lentes de contacto se han convertido en una alternativa práctica para millones de personas que desean prescindir de los anteojos en sus actividades diarias. Sin embargo, oftalmólogos consultados por The Washington Post advierten que algunos hábitos comunes pueden favorecer infecciones graves en los ojos e incluso poner en riesgo la visión, a pesar de que los lentes descartables reducen ciertos riesgos.
Los especialistas señalan que la seguridad depende principalmente de mantener una buena higiene y evitar prácticas que exponen la córnea a microorganismos dañinos. Entre las conductas de mayor riesgo destacan nadar, ducharse y dormir con los lentes puestos.
Nadar con lentes favorece la entrada de microorganismos
Uno de los errores más frecuentes es utilizar lentes de contacto en piscinas, playas, lagos, ríos o jacuzzis. Los especialistas explican que el agua, incluso la del grifo, no es estéril y puede contener bacterias, hongos y otros microorganismos capaces de adherirse a la superficie del lente. La principal preocupación es la Acanthamoeba, una ameba presente en el agua y el suelo que puede provocar una queratitis severa, una infección de la córnea que, en los casos más graves, puede causar pérdida permanente de la visión.
Los expertos señalan que los lentes blandos actúan como una esponja, reteniendo partículas y microorganismos que permanecen en contacto directo con el ojo, lo que facilita el desarrollo de infecciones. Como medida preventiva, recomiendan retirar los lentes antes de cualquier actividad acuática.
Ducharse con lentes también representa un riesgo
Otra práctica habitual que los oftalmólogos desaconsejan es ducharse con los lentes colocados. Aunque el agua potable es segura para el consumo, puede contener microorganismos que representan un peligro cuando entran en contacto con la superficie ocular. Además, los especialistas advierten que nunca deben limpiarse los lentes con agua corriente ni con soluciones caseras, ya que esto incrementa el riesgo de contaminación.
La recomendación es colocarse los lentes después de la ducha o retirarlos antes de bañarse para reducir la exposición al agua y evitar posibles infecciones.
Dormir con los lentes multiplica el riesgo de infección
El tercer hábito que preocupa a los especialistas es dormir con los lentes de contacto, incluso cuando algunos modelos están aprobados para uso prolongado. De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), esta práctica puede aumentar entre seis y ocho veces el riesgo de desarrollar una infección ocular.
Durante el sueño, el ojo permanece cerrado en un ambiente cálido y húmedo que favorece la proliferación de bacterias. Al mismo tiempo, disminuye el aporte de oxígeno a la córnea y desaparece el efecto limpiador del parpadeo, factores que vuelven al tejido más vulnerable a infecciones.
Cuándo acudir al oftalmólogo
Los especialistas recomiendan retirar inmediatamente los lentes de contacto si aparecen síntomas como dolor, enrojecimiento, secreción, visión borrosa o sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo. Si las molestias persisten durante más de 12 horas o empeoran, aconsejan acudir cuanto antes a un oftalmólogo para recibir tratamiento oportuno y evitar complicaciones.
Aunque los lentes de contacto desechables de uso diario reducen parte del riesgo al utilizar un par nuevo cada día, los expertos recuerdan que ninguna modalidad sustituye una correcta higiene ni el cumplimiento de las recomendaciones básicas para proteger la salud visual. La prevención y la consulta oportuna con un especialista son las herramientas más efectivas para mantener una visión saludable a largo plazo.