El Consejo de Ministros aprobó este martes un paquete extraordinario de 309 millones de euros para la ciudad autónoma de Ceuta, en medio de una crisis migratoria que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del Estado y ha abierto una fractura interna en el PSOE. El plan, presentado por la ministra portavoz Elma Saiz junto al vicepresidente primero Carlos Cuerpo y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, moviliza fondos equivalentes al 16 % del PIB de la ciudad durante los cuatro meses que restan de 2026, y se destina a proteger el empleo, apoyar a las empresas, reforzar la seguridad y garantizar los servicios públicos.
El paquete se distribuye en cuatro bloques: 21 millones para sanidad, educación, justicia y tratamiento de agua; más de 90 millones para Defensa y fuerzas de seguridad; 118 millones para la atención humanitaria de menores inmigrantes no acompañados, competencia de la ciudad autónoma; y 80 millones en ayudas directas a empresas, incentivos al comercio y rebajas fiscales. Carlos Cuerpo defendió la medida como una "respuesta de choque" destinada a atender las demandas de los agentes sociales y del Gobierno de la ciudad, y subrayó que el objetivo principal es "dar confianza tanto a empresas como a trabajadores" en un contexto de alta incertidumbre.
Las ayudas directas incluyen 36,6 millones para autónomos y empresas: 5.000 euros por autónomo y entre 10.000 y 150.000 euros por empresa, según facturación, con solicitudes disponibles desde el 14 de septiembre. A esto se suman 14 millones en bonos de consumo y turismo, 1 millón para el Plan Ceuta Exporta y otro millón para promocionar la ciudad como destino turístico internacional. El plan incluye además medidas permanentes, como la bonificación del Impuesto de Sociedades del 50 % al 60 % para empresas de Ceuta y Melilla, mejoras en el IRPF para autónomos y una bonificación del 50 % al 75 % en la cuota empresarial a la Seguridad Social para contratos indefinidos ligados a formación.
El presidente de la ciudad autónoma, Juan José Vivas, ya había advertido hace un mes de la gravedad de la situación, cuando el Gobierno aprobó un primer paquete de 168 millones. Ahora, en un mensaje con motivo del Día de Ceuta, que se celebra este 2 de septiembre, Vivas ha denunciado un "ataque a su integridad territorial" y ha descrito una ciudad "desbordada y al límite del colapso". "Ceuta ha vivido este agosto su mes más duro", afirmó, y añadió que "lo que está en juego es la causa de Ceuta, que, en definitiva, es la causa de toda España". Vivas lanzó un mensaje de firmeza: "Nunca os abandonaremos", y llamó a la unidad frente a quienes, según él, "promovieron, organizaron o consintieron el asalto a nuestra frontera".
La crisis ha generado además un fuerte impacto político. La manifestación convocada para este miércoles por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha abierto una fractura en el PSOE: la ejecutiva del partido llegó a calificarla de marcha contra Pedro Sánchez, pero suavizó su postura tras la confirmación de asistencia de varios diputados ceutíes y alcaldes andaluces. Finalmente, el PSOE de Ceuta también confirmó su presencia. El partido defendió la respuesta del Gobierno y reclamó "colaboración institucional plena" en lugar de manifestaciones sin consenso. "La crispación no ayuda a Ceuta", concluyó el comunicado.
Por su parte, Podemos ha convocado una concentración alternativa en Madrid bajo el lema "Paremos los pies al racismo", junto a Anticapitalistas, el Sindicato de Estudiantes y CGT. Su secretaria general, Ione Belarra, acusó al Gobierno de alimentar "la gasolina para que el racismo se propague" con su inacción en Ceuta, y llamó a movilizarse frente al intento de la derecha de reavivar el discurso xenófobo. Otras concentraciones antirracistas se han convocado en Málaga, Salamanca, Santander y Burgos.
Mientras tanto, desde el PP, el vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, defendió la convocatoria como una forma de mantener el foco en Ceuta, y el portavoz Borja Sémper señaló directamente a Marruecos como responsable del asalto a la valla fronteriza: "No se mueve un lápiz sin que la dictadura marroquí lo sepa", aseguró. La jornada del 2 de septiembre se presenta así como un escenario de alta tensión política y social, con Ceuta en el centro del debate nacional y europeo sobre migración y soberanía.