El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zhelyazkov, presentó su dimisión este jueves tras una noche de masivas protestas en todo el país, donde decenas de miles de ciudadanos exigían la renuncia del gobierno por acusaciones de corrupción generalizada y influencia oligárquica.
"Escuchamos la voz de los ciudadanos. Tanto jóvenes como mayores alzaron su voz a favor de la dimisión", declaró Zhelyazkov durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, anunciando la renuncia de su gabinete apenas semanas antes de que Bulgaria adopte el euro el 1 de enero.
Protestas históricas y proyecciones de demanda
Las manifestaciones del miércoles reunieron a más de 100.000 personas solo en la capital, Sofía, según estimaciones de medios basadas en imágenes de drones. Los manifestantes proyectaron consignas como "Dimisión", "Fuera mafia" y "Por elecciones justas" sobre la fachada del parlamento con láseres. Las protestas se replicaron en más de 25 ciudades búlgaras y en varias capitales extranjeras, incluidas Bruselas, Londres y Berlín.
El descontento se centra en la figura del oligarca Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y el Reino Unido por corrupción, cuyo partido Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS) apoya críticamente al gobierno en minoría. Los manifestantes acusan a Peevski de moldear las políticas estatales para servir a intereses oligárquicos.
Contexto político y reacción institucional
El presidente Rumen Radev calificó las protestas como un voto de "desconfianza en el gabinete" e instó a los legisladores a "escuchar al pueblo". La oposición ya había convocado una moción de censura para este jueves, la sexta contra este gobierno, aunque la dimisión anticipada del primer ministro la volvió innecesaria.
Las movilizaciones surgieron inicialmente en rechazo a un proyecto de presupuesto para 2026 que incluía aumentos de impuestos, pero evolucionaron hacia una demanda más amplia de renovación política y combate a la corrupción arraigada. Bulgaria, que se prepara para ingresar en la eurozona en un contexto de división ciudadana sobre la moneda única, enfrenta ahora una nueva incertidumbre política mientras busca formar un gobierno de transición que recupere la confianza pública.